lunes, 7 de enero de 2013

Capitulo 11



Cristina se queda paralizada es incapaz de encontrar la respuesta adecuada. No puede verse pero sabe perfecta mente que se acaba de poner roja, muy roja, como un tomate.
Por suerte Alvaro se da cuenta e intenta arreglar la situación.
- tranquila -dice al fin - que si no te encanto, ya te encantaré -pronuncia con una sonrisa picara.
- a ti no hay quien te cambie - dice Marta y gracias a ella y a Alvaro ya no se ve obligada a contestar.
Tras unos minutos  la chica sale del pabellón, para ir al servicio no sin antes dedicarle una última mirada asesina a Alvaro, por el mal trago que acababa de hacerle pasar.
No había llegado todavía al baño cuando le vibro el móvil... era un whatshap.
"a mi no me mires así... y no me odies que esta tarde te compenso"
Contesto al instante...
"ya te dije que esta tarde he quedado..."
"lo sé, pero también sé que solo es ir al cine y en dos horas como máximo estas lista"
"me espías?"
"no... solo intento mantenerme informado y conocer tus movimientos..."
"no intentes que quede bonito... me espías y punto"
No tardaban más de un minuto en contestarse y parecía ridículo ya que se tenían a tan solo unos metros...
"vale, lo reconozco... te espió... pero tengo mis motivos"
Cristina entra en el servicio y se sienta en el lavabo para poder contestarle.
"¿ah sí? y cuales son si se puede saber"
Esta vez no le contesta al instante, intenta no ponerse nerviosa pero es inevitable. A los pocos minutos entran en el baño pero Cristina no despega la mirada del móvil. Solo espera su respuesta que no llega.
-puede saberse... -oye la voz de Alvaro y alza la mirada para contemplar que el que acaba de entrar es él.
Sin esperar la respuesta de la chica cierra la puerta y se acerca a ella.
- te espío -dice susurrando en su oído - porque gracias a que lo hago, sabía que estabas sola y he podido venir hacer esto - robando un beso de sus labios - te espío para asegurarme de que no inventas ninguna excusa para no verme - sus labios se dirigen al cuello de la chica de ojos color miel - te espío porque siento una maldita necesidad de saber a cada rato donde estás - desvía sus besos hacía el otro lado de su cuello y besa su mejilla - sin que te des cuenta siempre sé y he sabido de ti...-besa su otra mejilla - no quiero que pienses que estoy loco, pero...
- pero nada...
Esta vez es ella la que busca sus labios y los besa ferozmente sin levantarse del lavabo donde estaba sentada
El lavabo es tan pequeño que acaban tira dos los dos en el suelo.
-¿te has echo daño? - pregunta el chico aguantándose la risa.
- un poco - colocándose encima suyo sin importarle que estaban en el suelo - pero si me espías tanto, supongo que sabrás como curarme...
- te quiero...
Pronuncia esas palabras y vuelve a besarle, como si no hubiera dicho nada importante, como si no se hubiera dado cuenta que tras pronunciar esas palabras ha paralizado el mundo de Cristina, sin darse cuenta que todo ha cambiado...
Y todo vuelve a empezar, se da cuenta de que vuelve a ser esa niña inocente que ya estuvo en sus brazos hace mucho tiempo. Vuelve a su lado y ahora que vuelve, confirma que ese sentimiento no lo siente ella sola confirma que le quiere, aunque en el fondo ya lo sabía... pero quizás, quizás necesitaba que él lo dijera.
Lo necesitaba, para conseguir que todos sus miedos desaparecieran, lo necesitaba para volver a creer en él.
Tras su "te quiero" todo vuelve a darle igual. Deja de importarte el mañana y está dispuesta a vivir el presente y nada más. Vive el presente porque estás segura de que el presente es él... y aunque no quiera reconocerlo sabe que aún queda un largo camino para que este presente se convierta en su futuro.... en su siempre.

2 meses después...

La relación iba genial,ya lo sabían sus amigos y aunque sus padres no lo sabían algo se intuían, era viernes y este fin de semana lo pensaban pasar juntos ya que los padres de Cristina se habían ido a Barcelona con sus hermanos a Mostoles a ver a su abuela y ella consiguió convencer a sus padres de que lo mejor era quedarse a estudiar ya que pronto comezaban los globales. Eran las 7:55, estaban a punto de empezar las clases pero ellos seguían en la puerta entre besos, abrazos, caricias y miradas complices.
- bonito… -  dice Cristina mirando el reloj- nos tenemos que ir.
-¿esta noche más? –los dos sabían a que se refería.
- no se sae…
- si se sae –la besa pasionalmente – vamos que sino me enciendo…
Entran por la puerta y van directos al aula. Al llegar se separamos y cada uno va a su sitio. A la hora del recreo Alvaro había salido mas tarde. Salir con Cristina le estaba ayudando a mejorar los estudios, pero no lo suficiente, y el tutor le estaba dando una de esas charlas que se repetian día si y día tambien
Cuando sale ve a Cris abrazando a Raúl, Alvaro conoce a Raúl desde siempre pero nunca le ha caído bien, quizás porque es todo lo conterio a él y siempre le han comparado con este. Se queda paralizado enfrente de ellos sin decir nada. Al apartarse Cris le ve, quiso hablarle pero él sigue andando como si no los hubiera visto.
Un segundo después Cris detrás suya para hablar con el.
-no es lo que parece.
- ¿Qué coño hacías abrazada con Raúl? – estaba demasiado celoso-.
- simplemente me estaba dando la enhorabuena, porque sabe la nota que he sacado en el examen – se acercó a él para intentar tranquilizarle, pero se aparta.
-venga Cris inventate una excusa mejor, tu puedes – tenia una tono burleta, no sabe porque pero no se creía lo que le decía.
-¿no confías en mi? – volvió a acercarse .
- no confió en él – decide ser sincero con ella – y tampoco confió en ti cuando estas con él.
-¿en serio? –asentio- piensa lo que quieras pero yo siempre te he escogido a ti…
Se da la vuelta, no sin antes echar la vista atrás, esperando que la cogiera para que no se fuera como hacia siempre. Pero esta vez no lo hizo y la deja marchar.
Estaba histérico, estaba celoso solo había visto un simple abrazo pero no podía dejar de pensar que si no les hubiera interrumpido quizás habría pasado algo más. No sabía muy bien porque pero la explicación de Cris tampoco le había convencido mucho así que fue a hablar con Raúl, para dejarle claro que Cris era su chica:
- ¿podemos hablar?
- hombre Fernández ya tardabas en venir…- cada vez que hablaba le cogía más tirria-.
-¿si? ¿Me estabas esperando?
- claro supongo que ya le has montado la escenita de celos a Cris y ahora te toca montármela a mi ¿no?
- ¿celos? –No quería darle la razón – para tener celos de ti primero tendrías que ser alguien en la vida de Cris.
-soy muchas cosas en la vida de Cris, soy el que la escucha cuando le fallas, el que la anima cuando esta destrozada, el que ha estado ahí desde que la conoce, soy el que daría la vida por que me quisiera…. –le estaba poniendo furioso así que decidió cortarle-.
- pero yo soy él que está con ella, soy él que ella quiere, él que elije siempre –estaba vez fue él el que le interrumpió-.
-entonces, si estas tan seguro de eso ¿que haces aquí?
Se van sin contestarle y más cabreado todavía, no quería demostrarle a él que se moría de celos, no quería que se creyera tan importante en su vida.
Durante el día Cris intento acercarse a él un par de veces, pero él la rechazaba, no le apetecía hablar con ella ni seguir discutiendo.
Al terminar el día Cristina consiguió encontrarle para hablar.
- ya estoy lista ¿nos vamos a casa?
- no, si quieres ve tirando –el chico ve como la joven se lamentaba- yo voy a ir a tomar algo con Miki y luego voy…
- vale –estaba a punto de irse pero se giro - ¿Cuánto tiempo vas a estar así?
- no lo sé – se puede ver la decepción en su cara- pero ahora mismo no me apetece ir a casa…
- ¿no crees que estas exagerando un poquito?
- ¿exagerando? Como estarías tú si entras y ves que estoy abrazando a Alejandra…
- no es lo mismo.
-¿no? ¿por qué?
- porqué yo jamás he tenido nada que ver con Raúl, en cambio tu no puedes decir lo mismo – estaban volviendo a discutir-.
- yo deje a Alejandra por ti y no he vuelto a verla. En cambio tú sigues abrazándote con Raúl y ha saber que mas hacéis cuando nadie os interrumpe…
- te estas pasando…
- ¿que me estoy pasando? A caso no tengo razón, siempre te ha encantado que Raúl vaya detrás de ti, siempre
- no tienes ni puta idea de lo que hablas.
Se va del colegio, sin mirar atrás como otras veces. Él era consciente que se había pasado pero no iba a ir tras ella pidiéndole perdón. Tenia otros planes iba a salir con Miki para despejarse y al llegar a su casa ya hablaría con ella.


sábado, 5 de enero de 2013

Capitulo 10

Antes de nada pedir perdón  por tardar tanto en subir cap. Quiero dedicar este capitulo a mi Foxy por estar siempre en lo bueno y lo malo.



Cristina despierta pero no abre los ojos. Nota unos brazos rodeando su cintura, pero no se asusto, sabe que es él.
Se pega a su pecho mientras recuerda como han llegado aquí…

-¿Dónde vas? –  Cristina acaba de levantarse de la cama en busca de su ropa.
- A mi casa – agachándose para coger el vestido.
- no - sentándose en la cama y cogiéndomele de la cintura – quédate a dormir, por favor, no te vayas tan pronto
- rodeando su cuello - ¿pronto? – Sonriendo – son las 4 de la mañana…
-Por eso es muy pronto – pegándose más a él y volviéndole a tirar en la cama, mientras volvía a llenarle de besos - ¿y bien? –Cogiendo su cara para saber la respuesta de la chica- ¿te quedas?
- ¿Alguna vez he sido capaz de decirte que no? – Poco a poco volvía acercarse a su boca – pero tienes que dejarme un pijama…
-¿Pijama? –Sonriendo pícaramente – tú duermes así – mirándole su cuerpo.
- No – apartándose un poco – nos conocemos y si me quedo así se te escaparan las manos…
- ¿y? – subiendo poco a poco sus manos por la barriga de la joven - ¿no puedo tocar?
-mira que eres tonto – apartando sus manos de la morena barriga de Cristina

Sonríe al recordar esos momentos, se separa para comprobar que siguen desnudos, que como siempre él acabó ganando. Vuelve a pegarse a él, abrazándole fuertemente. Él sigue dormido, quizás por eso no se queja, quizás por eso está siendo tan cariñosa, porque cuando despierte, todo puede cambiar…
Como de costumbre, como siempre no habían hablado del tema. No sabía si esta noche había sido el inicio de algo o simplemente una noche más. Otra de sus idas y venidas, otro de sus encuentros que al final acaban en nada.
Cristina se separa de él levemente y se apoya en el cabecero de la cama. Sus manos empezaron acariciar su pelo mientras deseaban que no despertara, que ese momento no terminara nunca. No quería que esa fuera la última vez que lo veía así, entre sus brazos, como un niño pequeño.
Es entonces, cuando le tiene a su lado, cuando no puede dejar de mirarlo, cuando siente que el corazón se te va a salir por la boca, cuando es feliz

Son las 10 de la mañana, Alvaro sigue dormido así que decide ir a darse una ducha para que cuando se levante, el baño este desocupado y puedo arreglarse tranquilamente.
Entra en la ducha el agua casi hirviendo cae sobre Cristina. Cierra los ojos mientras se enjabona el pelo y empieza a tararear una canción. Una canción cualquiera, la primera que se le pasa por la cabeza. Crea un mini concierto privado en la ducha, ajena a que alguien puede estar escuchándole.
Ajena a todo, evadida del mundo, hasta que nota unas manos acariciando mis brazos y se gira asustada.
-Alvaro – tapando su cuerpo con sus manos.
- ¿Qué haces? – Acercándose a ella y apartando sus manos de su cuerpo – te recuerdo que llevo toda la noche viéndote así – susurrando en su oído - ¿ya no cantas?
-apartándole levemente – no, solo canto si estoy sola – haciendo énfasis en esa última palabra - sal.
- ¿me estás echando de mi propio baño? – mirando el cuerpo de la chica pícaramente mientras ella volvía a taparse.
-si… - haciendo fuerza contra su pecho para que no se acercara a ella.
- demasiado tarde – apartando sus frias manos – ya estoy dentro.
Vuelve acortar la distancia que los separa y besa los dulces labios de Cristina.
- Alvaro… - quejándose ya sin fuerzas.
- deja de quejarte y dame los buenos días – separándose un instante de su boca para acto seguido volver a besarle.
Una vez más le hace caso, como él dice se dan los “buenos días”, y para que negarlo le encanta. Esos miedos iniciales, esos miedos de esta mañana, ese miedo a que lo de anoche solo hubiera sido un polvo más, desapareció en cuanto noto que entraba en la ducha.
Salen del baño y  fueron a cambiarnos.
- ¿vas a ponerte lo mismo de ayer? – observado como cogía Cristina su ropa del suelo.
- ¿Qué quieres que me ponga? –sin hacerle mucho caso.
-ayer te dije que aquí seguía teniendo ropa de Alejandra – señalando una cajonera de su armario.
Sonrie y empecia a buscar algo de ropa. En esa cajonera quedaban un par de camisetas y pantalones junto con algún conjunto de ropa interior.
Se decide por uno y observa a Alvaro detenidamente.
- ¿Qué? –a punto de quitarse la toalla que llevaba atada a la cintura y empezar a cambiarse.
- déjame sola ¿no?
-soltando una carcajada - ¿no te puedes cambiar delante mio? – Dejo caer su toalla al suelo quedándose desnudo – mira es muy fácil– cogiendo unos calzoncillos y poniéndooslos rápidamente, mientras lo observaba embobada - ¿ves? – cogiendo esta vez los pantalones – ya casi estoy…
Se sentó en la cama para ponerse los zapatos y ella se gira dándole la espalda y dejando caer su toalla, para vestirse igual que él. Todavía no se había empezado a vestir y ya podía notar su mirada clavada en su cuerpo.
-girándose para confirmar que le estaba mirando – Alvaro…
- ¿Qué? –sin apartar la vista.
-que no mires –rechistando.
-¿ah que tú no has mirado mientras yo me vestía no? ¿ah, no?
 -disimulando – pues no.
- mientes fatal…
- para lo que hay que ver.
 -mirándo a la chica de ojos color miel perplejo y con la boca abierta - ¿perdona? ¿Qué estás insinuando?
- nada – terminando de vestirse y acercándose a él – sabes que me encanta – dándole un pequeño beso mientras desaparecía por la puerta.
-¿Qué te encanta? – abrazándo.e por la espalda mientras depositaba un beso en su mejilla.
- tú.
Después de un buen rato acaban saliendo a la calle, era sabado y jugaba el equipo de baloncesto en el colegio, era un partido importantey habia bastante espectacion, En el equipo jugaban Pablo y Miki, Alvaro no tenia ganas de ir, pero Cristina le consiguio convencer. Alvaro habia repetido y ya tenia 18 años, por la tanto ya tenia carnet de conducir, sin pensarlo el chico empezó a caminar rumbo a su coche pero Cristina se dio cuenta de queno era la mejor opcion.
- ¿Qué haces? - le pregunta el chico parándose en mitad de calle.
- veras – agachando la mirada – la casa de Maria esta por alli– señalando la dirección con el dedo índice.
- ¿y? –acercándose a la joven – vamos al mismo sitio ¿no? pues podemos ir juntos – susurrando en el oído de Cris y depositando un beso en su mejilla– además así me aseguro un plan para esta tarde.
- ¿Qué plan? –pregunta intrigada.
- uno muy sencillo – agarrándole de la cintura – pasar otra tarde contigo. Al salir del colegio alguien tiene que llevarte ¿no? Y Cris yo soy todo un caballero – La chica suelta una leve carcajada.
- tu plan suena bien pero –recordando que algo iba a impedirme pasar la tarde con él – esta tarde he quedado – la sonrisa del chico desaparecía – y es mejor que llege al colegio con Mery
- metiéndose las manos en los bolsillos – parece que hoy va a salirme mal la jugada…
- eso parece –sonriendo tiernamente.
- Algo se me ocurrirá, pero hoy pienso pasar más de 5 minutos a tu lado – volviendo a susurrar en su oído.
- a ver con que me lías esta vez – volviendo a sonreír. Esa sonrisa le vuelve loco a Alvaro
- te veo en un rato – apartándose levemente de la joven y dejandole un beso en la frente
Nada más llegar al colegio Cristina comprobo si estaba el coche de Alvaro. No estaba, cosa que sorprendio a Cristina. Mery y ella estaban solas en el colegio habian llegado bastante pronto
-Mierda...
-¿Que pasa Mery?
-Me he dejado el movil, tendreque volver por él. ¿te importa quedarte aqui un momento mientreas voy a por el?
-No tranquila, los demas deben estar a punto de llegar
Se despiden con un abrazo y Cristina observa como se aleja corriendo su amiga. Cristina se sienta en unos escalones, se dedica a ojear en su movil hasta que ve venir a un alto joven
- parece que te he ganado –dice la chica con una amplia sonrisa
-bueno no te lo creas tanto –sentándose a su lado – he tenido que hacer una pequeña parada técnica – fue entonces cuando observa que llevaba una bolsa entre las manos.
- con parada técnica o sin parada técnica la cuestión es que te he ganado ¿Por qué has tenido que parar?
-abriendo la bolsa que traía – he recordado que al final ni tu ni yo hemos desayunado
Alvaro sacó de la bolsa un par de cafés con leche y unos croissants de chocolate. Desayunaron en esos escalones entre risas y miradas cómplices.
Al poco rato escucharon como Mery empezaba a llamar a Cristina.
-mirando el reloj – 30 minutos… no esta mal – sonriendo.
- ¿Cómo? – dice la chica sin entender nada.
- te dije que hoy pensaba pasar más de 5 minutos a tu lado – levantándose y acercándose a ella – y ya van 30 – arrodillándose para quedar a su altura ya que seguía sentada – me ha gustado desayunar contigo…
Sus labios se apoderaron de los de la joven y al principio no supo como reaccionar, ese beso le había pillado por sorpresa, pero le encantaba. En realidad todo lo que estaba pasando esa mañana le estaba pillando por sorpresa…
-separándome levemente – Alvaro tengo que irme Mery quiero que nos maquillemos antes del partido
-poniéndose de pie y extendiendo su mano para ayudar a Cristina a levantarse – es verdad – dándole un pequeño beso en la nariz – nunca entenderé porque tienen que maquillarte, así ya estás preciosa.
Se dan un abrazo y se va cada uno por su lado.
(...)
Sus amigos se han empeñado en ir ya para el pabellon donde va ha empezar el partido, y alli a lo lejos la ve. Está sentada junto a sus amigas, se está pintando los labios, lleva un short vaquero que le queda de maravilla y deja ver su morena piel, su pelo castaño le cae por los hombros, le da la luz y eso hace que se le note mas sus mechas rubias, está riendo como una niña pequeña, en definitiva, está preciosa
Cuando estaban a punto de terminar de maquillarse Alvaro aparecía y se sentaba justo al lado de ella para hacer alguna que otra coña
 - ya estoy aquí –acomodándose  –ponme guapo Marta, que si no mis fans se quejan.
Todas rien menos Cristina que no pude evitar contestarle en lugar de Marta
  – pobre chica, le estas pidiendo algo casi imposible… no creo que lo consiga – le apetecía picarle – Alvaro todas sabemos que en realidad no gustas a nadie.
- girando la cara para mirarle - ¿a nadie? ¿Ni siquiera a ti?
Todos los presentes se quedaron esperando su respuesta, pero en ese momento no sabía que decir. Alvaro había vuelto a dejarle sin palabras.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Capitulo 9

 
 
 
 
Cris decidió que no quería saberlo, que no quería volver a quedarse con la cara de idiota al ver un nuevo desplante, que no quería preguntar.
La chica mira el reloj ya eran las 2.30, mira su móvil lleno de llamadas y whats de sus amigos preguntando donde se había metido.
- Cris… -seguía delante suya mirándola fijamente.
 – ahora no – poniendo sus dedos encima de su boca para que callara – ahora vístete nos están esperando.
Se inclino para coger su ropa empapada y se quedo observándola intentando averiguar que hacer con ella, estaba demasiado mojada como para ponérsela pero no podía quedarse desnuda.
-creo que en mi armario sigue habiendo una muda de Alejandra  de cuando se quedaba…
- ¿Qué pasa que guardas mudas de todas?
- no –agachando la mirada.
- ya…
-¿algún día cruzaremos más de dos palabras sin que te metas conmigo? – acercándose de nuevo a ella
- lo siento – apartando la mirada y dirigiéndose hacía la habitación del chico para cambiarse.
Detrás suya apareció Alvaro que se tumbo en la cama. Parecía que seguía un poco mareado.
- ¿estás bien? –terminando de colocarse los pantalones.
-si –incorporándose levemente.
- pues toma – tirándole un pantalón, una camiseta, unos bóxer y unos calcetines a la cama – date prisa por favor.
Estaba a punto de salir por la puerta de la habitación, para dejar que se cambiara solo, pero cogió su mano para detenerla.
-¿Por qué haces esto?
- ¿el que? –intentando soltarse.
- esto – señalándose - ¿Por qué me cuidas tanto?
- porque lo necesitas – dedicándole una dulce sonrisa mientras esta vez si se soltaba de su mano – no tardes mucho.
-oye – volvió a detenerse para escucharle – gracias por todo pequeña.
¿Pequeña? Otra vez pequeña y otra vez su gesto de siempre al quedarse sin palabras.
Salio de su habitación y cogió su móvil para llamar a Miki.
-¿Dónde coño estás?
-recogiendo a tu amigo.
- ¿has conseguido dar con Alvaro?
-si, ahora vamos hacia el instituto.
-gracias, daros prisa y di le a Alvaro cuando venga que esta tarde no se escapa.
Justo cuando iba a colgar Alvaro apareció por el pasillo.
-tranquilo ahora se lo digo…. Un beso.
-¿Quién era? –intrigado.
- tu compañero…
-esta muy enfadado ¿no?
-me ha dicho que esta tarde no te escapas – dirigiéndose a la puerta – vamos.
Cogieron el camino y a los 15 minutos estában en el patio.
- eres un peligro…
-calla –saltando la valla
-ya – frotándose las manos
-que te sea leve…
Bajando de la valla y en la puerta les estaban esperando gran parte de su grupito. Nada más entrar Mery vino corriendo para intentar sacarle información a su amiga.
El día termino con normalidad, cuando la chica esperaba la llegada de su padre  Alvaro le envió un whatshap.
“de alguna manera tengo que recompensar te todo lo que has hecho hoy por mi… ¿te vienes a cenar a casa?  Tranquila no cocinaré yo ;)))”
Le apetecía aceptar su invitación pero había un pequeño problema:
“tengo tarde de chicas…”
En seguida contestó.
“Eso no importa… simplemente cenaremos un poco más tarde! Te espero.”


(...)
La tarde de estudio con sus amigas había acabado, Cris y Marta estaban en la parada de autobús esperando a que llegara el que las dejaría en casa.
Estaba nerviosa, nerviosa y descolocada, no sabía porque había aceptado ir a cenar con Alvaro, no sabia porque seguía sin poder negarle nada.
Estaba a punto de llegar el autobús.Era casi media noche y la chica tenia sueño
Estaba ayudando a Marta a guardar libros en la mochila cuando una mano se poso en su espalda
*: Cris –estaba de espaldas. Esa voz que acababa de hablar era de chica pero era incapaz de reconocerla.
- ¿si? –girándose para ver quien le estaba hablando, para su sorpresa era Alejandra
-¿Cómo estás? –sonrio nerviosa incapaz de entender porque se había acercado.
-bien supongo- agachando la mirada timidamente- ¿tú?
-bien –sonriendo dulcemente – te sorprenderá que me haya acercado a ti ¿no?
-un poco la verdad –sonriendo tímidamente.
-verás… seguramente me vaya a vivir a tu urbanizacion, lo se porque te he visto varias veces salir de una de las casas, y no quiero malos rollos contigo –volviendo a sonreírle  - mi historia con Alvaro es agua pasada y si estáis juntos… -la interrumpió
-Alvaro y yo no estamos juntos.
-¿no? –Parecía sorprendida – pero si él me dijo… -callando antes de terminar la frase.
-¿Qué te dijo? –ahora la sorprendida era ella
-cuando lo dejamos, cuando le conté que estaba enamorada de otro él me dijo que también estaba enamorado de alguien y al veros el otro día en ese restaurante supuse que ese alguien eras tú – sonriendo tímidamente. Cris también sonrió al recordar su comida con Alvaro en el Burger King
- ¿y porque tendría que ser yo?
- porque te come con la mirada – soltando una leve carcajada.
En ese momento había olvidado por completo que estaba ayudando a Marta  pero está se acercó a ella para recordárselo
- Bueno Cris –acercándose a las jovenes– ya lo he recogido todo, gracias por la ayuda –en tono irónico - ¿nos vamos?
 – lo siento – con cara de niña buena – si, ahora voy.
Marta se perdió entre la gente dejándola sola de nuevo con  Alejandra
- bueno me tengo que ir – acercándose para darle dos besos – y no te preocupes que no va haber malos royos entre nosotras.
Cuando estaba a punto de irse Alejandra dijo una última cosa que acabo de despejar sus dudas
- Cris –llamándola y provocando que se girara-haz me caso, él te quiere
Sonrió al escuchar esas palabras y ahora si se fue. Marta se quedo en su casa y justo antes de poner rumbo a la casa de Alvaro se aseguro de que estaba despierto.
“ya he terminado… ¿estás despierto?”
Eran casi las 12 de la noche y le contestó al instante.
“te dije que te esperaba…”
Sonrió al leerle.
“en 15 minutos estoy ahí”
Guardo el móvil y fue rumbo a su casa. Por primera vez tenía muy claro que iba a pasar esa noche, por lo menos por su parte…
Llego a su casa. Por suerte, la puerta de su portal estaba abierta. Estaba nerviosa, histérica con muchas, muchas ganas de verle.
Pico al timbre más de 5 veces, le podía el ansia de verle, de hacer lo que deseaba, sin preguntar nada.
A los pocos segundos escucho sus gritos.
- ya voy –sonrio al escucharle.
Abriéndo la puerta.
- Hola –sin dejar de sonreír.
Antes de que contestará se tiro a sus brazos y se apodero de sus labios. Al principio Alvaro se sorprendió pero en seguida rodeo su cintura y le siguió el beso.
Cerró la puerta de su casa sin dejar de besarle y se adentraron poco a poco a su salón. Se despego unos centímetros de su boca y sonrió al ver que tenía la mesa preparada, con alguna que otra vela.
-¿quieres cenar? –subiendo sus manos a la cara de Cris y apretándola dulcemente.
-quiero cenar esto – sonrió pícaramente y le beso...

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Capitulo 8



Una semana después...
 
Una vez más Alvaro y Cris parecían dos desconocidos, una vez más no hablaban, no se miraban, no aguantaban más de 5 minutos en el mismo lugar…
Alvaro llevaba mas de una semana llegando cada día más tarde que el anterior y todos los días se repetía la misma escena: el profesor le regañaba y él contestaba con un “tranquilo que estoy aquí ¿no?” mientras ella intentaba no observarle, intentaba no preocuparse pero a veces era inevitable.
Era viernes, se retrasaba más de lo normal, eran la 11:00 la hora del recreo y todavía no había aparecido. Sus amigos empezaban a ponerse más nerviosos de lo normal, Miki (nota de la autora: Miki es el mejor amigo de Alvaro) no dejaba de llamarlo una y otra vez sin éxito.
Cris estaba sentada en unos escalones intentando concentrarme en la conversacion que estaban teniendo sus amigos hasta que Miki se le acercó. Le pidio que si podia venir un momento y Cris acepto no muy convencida

 -Cris por favor – sentándose a su lado – llamalo tú.
- ¿yo? –mirándole extrañada – pero si no nos hablamos, desde que lo dejo con Alejandra esta super borde conmigo
-inténtalo – suplicándome.
Al final la chica opto por hacerle caso, se levante del césped donde estaban sentados para alejarse un poco del barullo de gente y así poder escuchar mejor si contestaba… por suerte lo hizo.
- ¿Cris?– tembló al escuchar su voz.
- Alvaro… ¿Dónde coño estas?
- en casa – le costaba demasiado hablar, parecía que estaba borracho.
-Alvaro joder todos estaban todos tus amigos preocupados…
Antes de que pudiera contestarle la llamada se cortó, intento volver a llamarle pero le salía el buzón.
Sin dar ninguna explicación ni despedirse de nadie cogí el camino y decidó ir a su casa a buscarlo, se escapó del colegio, cosa que no había hecho nunca y por un chico que le trata fatal, ni ella lo comprendia
Eran la 11:30 y antes de las 15:00 cuando venia su padre a por ella tenia que estar en el colegio, andó lo más rápido que pudo y a los 10 min estaba picando en su portal.
Espero unos segundos pero nadie contestaba, los nervios se apoderaron de ella y decidió saltar la verja
Al llegar a su puerta recordó que la familia de Alvaro siempre guardaba una copia de las llaves dentro de la pequeña planta que tenia en la puerta. Así que consiguió entrar en su casa sin que se diera cuenta
Al entrar toda la casa estaba a oscuras, con las ventanas bajadas, no se veía nada más que un pequeño reflejo en el suelo provocado por la puerta de su casa que acababa de abrir.
Ese reflejo fue suficiente para poder ver el interruptor y dar la luz de la entrada. Cerro la puerta y empezó a buscar a Alvaro por todos los rincones
Lo encontró estirado en el suelo del salón dormido con una botella de ron en una mano y en la otra su teléfono.
Se acerco a él con sumo cuidado y empezó a darle pequeños golpes en la cara para que despertará
-Alvaro ¿me oyes?
-¿Qué haces aquí? –Abriendo los ojos y llevándose las manos a la cabeza para intentar ocultar su aspecto - ¿Cómo has entrado?
-eso no importa –poniéndose de cuclillas a su lado – anda vamos – pasando su brazo por encima de sus hombros para ayudarle a levantarse
-Dónde? –poniéndose de pie con su ayuda
-primero a darte una ducha –llevándolo hacia el baño – y después al colegio
- me había olvidado – sentándose en la taza del váter.
-ya me lo imagino – sentándose enfrente de él y quitándole los zapatos
- eh – cogiendo sus manos – pareces mi madre – con una sonrisa.
-calla – intentando no perderse en sus ojos – vamos que todos están preocupados –quitándole ahora la camiseta y abriendo el grifo - ¿podrás ducharte solo?
- ¿lo dudas? – poniéndose de pie y volviendo a sentarse tras notar que no podía mantenerse en pie.
- ya veo que no – quitándole los pantalones y ayudándolo a entrar en la ducha.
- eh Cris que falta un prenda – a punto de quitarse los calzoncillos.
-Alvaro no – cogiendo sus manos antes que se quitara los calzoncillos – no hace falta que te los quites, luego te pones unos limpios.
Nada más sentir el contacto del agua en su piel empezó a quejarse.
- joder Cris esta congelada
- ¿y que esperabas un jacuzzi? Toma, aguanta – entregándole la manguera de la ducha mientras se inclinaba para coger el jabón y la esponja.
Antes de que pudiera reaccionar sus manos rodearon su cintura y terminaron adentrándola en la ducha junto a él empapándome por completo.
-Alvaro – intentando deshacerse de sus brazos – para – haciendo toda la fuerza posible sin éxito.
- ¿Qué esperabas que desperdiciara esta oportunidad? – estrujándola fuerte entre sus brazos mientras rociaba su cuerpo con la manguera.
- joder Dani esta helada – pataleando como una niña pequeña.
- ya te lo había dicho – sonriendo pícaramente.
-eres imbécil.
-pero sabes que estas loca por mi – acercándose peligrosamente a su labios e impetrándola contra la pared del lavabo.
-Alvaro nos están esperando – intentando salir sin éxito del hueco en el que la tenía rodeada.
-sabes perfectamente que no quieres irte - escondiendo su cabeza en el cuello de la chica y empezando a besarlo sin control – que sigan esperándonos.
-Alvaro – intentando apartarlo nuevamente de ella aunque en el fondo no era eso lo que deseaba – Alvaro – esta vez en vez de un quejido pareció que de mis labios salió un pequeño gemido.
 -sonriendo dentro de mi cuello tras escuchar como había pronunciado su nombre – te echo de menos.
En ese momento mientras no dejaba de besar su cuello volvió a sentir que estaba perdida, incapaz de pronunciar otras palabras que no fueran:
-yo también.
Las palabras que necesitaba oír para que sus labios pasaran de su cuello a besar su boca
Deshaciéndose, con su ayuda, de la ropa que hacía tan solo unos minutos había decidido empapar.
Olvidando por completo el motivo que le había llevado a ir a buscarlo, olvidando que faltaban menos de un par de horas para que su padre fuera a por ella… pero sobretodo olvidando el daño que le hizo, olvidando el daño que estaba segura volvería a hacerle.
Dejándose llevar, sin control, sin escapatoria. Entregándose al deseo, a las mil cosas que solo él podía hacerle sentir, disfrutando de su cuerpo que estaba a punto de fundirse con él suyo.
Una vez logra deshacerse de su ropa la chica entrelazo sus piernas en su cintura, mientras sus manos se sujetaban fuertemente a la pequeña estructura metálica que servía como apoyo para la manguera de la ducha. Él sujeto las caderas de Cristina fuertemente atrayéndolas hacia él sus labios no dejaban de besar cada parte de su cuerpo.
Hacía tiempo que se había perdido en control de la situación. Nada más notar sus brazos rodeando su cintura sabía que por más que intentara resistirse al notar sus labios en cualquier parte de su cuerpo iba a volver a caer.
Y así fue tras besar el cuello de la joven volvía a estar rendida a sus pies, volvía a perderse en sus labios, volvía a dejar que le hiciera suya, volvía por unos minutos a tocar el cielo, a ser feliz, a olvidarlo todo, a estar con él, sin necesidad de nada más, sin nadie más.
Cris se abrazo a su cuello para tras un leve impulso volver a colocar mis pies en el suelo.
Su mirada se encontró con la suya y fue entonces cuando el miedo y el recuerdo de lo ocurrido, de lo mal que lo ha pasado por lo mal que la ha tratado volvió apoderarse de ella.
¿Va a volver a huir? O ¿va a besarla y a intentar que esta vez si las cosas salgan bien?

 

viernes, 16 de noviembre de 2012

Capitulo 7

 
Entra en su casa y lo primero que hace es enviarle un Whatsapp a Maria. "¡Tengo que contarte todo!"
-Hola Cristina-dice su padre.
¡Sus padres! Con todo esto se le ha pasado el tiempo volando dijo que se iba a comer y ha llegado a casa a las 21:30
-Eh…hola papá. Siento no haberte avisado de que llegaria tarde. Se me ha pasado.
-No, si ya se ve.
-Que no vuelva a pasar, eh. Ya eres mayorcita para hacer lo que quieras pero avísanos para no preocuparnos, ¿vale?-dice su madre sonriéndome.
-Claro mamá.
Le da un beso y se va a su habitación. Entra a twitter y busca a aquel chico tan peculiar. @alvaro_fernandez. Seguir. Mira sus últimos tweets y ve que acaba de escribir uno nuevo:

“Un día muy bonito…no puedo decir lo mismo de su final…”

Vaya…seguro que ya ha hablado con Alejandra…Duda en si llamarlo o no, pero cree que no es el momento oportuno. Ya le llamara mañana. De momento, tiene que hablar con su mejor amiga...
(hace unos quince minutos en un barrio de Madrid)

 
-Hola cariño-le va a dar un beso pero ésta le rechaza-¿qué te pasa?
-Vayamos a tomar algo y hablamos.
Mal asunto, le rechaza y quiere que hablen. Se teme lo peor. Andan un poco, llegan a un bar y se sientan dentro. Piden dos Coca-Cola’s.
-¿Qué pasa?-dice titubeando por miedo a la respuesta.
-Alvaro, creo que lo nuestro ya no es lo que era antes.
Se queda perplejo.
-¿Cómo que ya no es lo que era antes? ¡Si hace una semana estábamos perfectamente!
-Ya…pero las cosas pueden cambiar mucho en una semana.
-¿Qué te ha pasado? ¿Ya no me quieres?
-Claro que te quiero, pero te prefiero de otra manera, como amigo, no como pareja.
-¿Y qué ha cambiado en esta semana para que pienses eso?
Alejandra no contesta. Se queda jugueteando con los hielos del vaso de Coca-Cola.
-Alejandra, contéstame.
-Verás, he conocido a un chico…
-¿Cuándo?
-Hace un mes aproximadamente.
-¿Cómo? ¿Y me lo dices ahora?
-No encontraba el momento…
Comienza a enfadarse.
-¿Que no encontraste el momento? Así que las numerosas veces que hemos estado solos, hablando, riendo…esos no eran momentos para contarlo, ¿no? Has estado jugando a dos bandas, Alejandra.
Ve que ella no contesta, así que todo lo que le ha dicho es cierto.
-Lo siento, Alvaro, pero te dejo…
-No, Alejandra, te dejo yo.

Y dejándole dinero en la mesa para que pague lo que han bebido, sale de allí. Ha sido duro con ella, pero ha estado jugando con el y con sus sentimientos, y eso no le gusta. Aunque le gustaría seguir siendo su amigo, la quiero mucho, pero ahora no es el momento.
Llega a su casa se pega una ducha rápida y se prepara la cena, aunque no tiene ganas de tomar nada, pero sabe que si no lo hace, luego le pasará factura. Alguien le envio un whatsapp, después de la discusión. Al principio no quería mirarlo por si era de Alejandra, pero le pudo la curiosidad y lo miro. No era de ella, era de Cristina:
“Gracias por este día. Me lo he pasado muy bien. Te debo una. Un beso.”
“No tienes por qué dármelas. Me alegro de que lo hayas pasado bien :) Otro beso.”-Le responde.
Mientras lo leía otra vez, se le dibujó una sonrisa en la cara. Alejandra es su pasado, pero su presente ya tiene nombre...
(actualmente en una habitacion de Madrid...)

 
 
-¿en serio?
-totalmente
Cris ha invitado a Mery a dormir en su casa tienen muchas cosas de las que hablar y no han podido esperar mas
-Qué suerte tienes…
-Suerte dice...
se ríe otra vez. Le encanta estar con Mery.
-Tampoco será para tanto…
-Lo que tu digas-dice sonriendo.
-Pero bueno, dejemos de hablar de mí. ¿Alguna novedad en tu vida?
-Pues no.
-¿Seguro?
Mery duda un momento.
-Bueno vale… que creo que me gusta Harry
-¿Harry?
-Sí…
-¿Sí? ¡Qué bien! Es bastante mono.
-¡Oye! Que tú tienes a Alvaro
Se vuelvo a reír.
-No digas tonterías, anda.
-Si la realidad es tontería…
Y más risas. Se lo pasan genial juntas. Siempre lo han hecho. Mery es su confidente. A ella le cuento todo, las cosas buenas, las malas, los amores, los desamores…Es una gran amiga; la mejor.


 

Capitulo 6


Risas y risas, eso es lo único que se escucha en esa enorme casa de Madrid. Cristina y Alvaro han acabado hace poco su trabajo, han tardado menos de lo que pensaban y a los dos se les ha pasado el tiempo volando. Sin darse cuenta llegan las dos y media de la tarde y la hora en la que Cris se tiene que ir a su casa.
-Alvaro, me tengo que ir a comer a mi casa, ya hablaremos
-Si claro. Te acompaño a la puerta
Los dos jóvenes caminan por los pasillos de esa enorme casa todavía entre risas. Llega el momento de la despedida, una despedida demasiado fría comparada con estas dos horas y media de risas, una despedida que posiblemente sea la ultima vez que los dos se encuentren, porque por muy increíble que haya sido la tarde no va a cambiar sus vidas por completo. Cuando la chica ya lleva gran parte avanzada ocurre:
-Oye Cris, ¿te apetece que vayamos a un Burger King que hay aquí cerca?
(nota de la autora: esta publicidad de gratis, espero que me la paguen los del burguer) La chica sonríe, hace una mueca con los labios y mete la mano en el bolsillo de su pantalón. Saca su móvil y empieza a marca un numero:
-¿Mamá? oye que me ha llamado Marta y me ha dicho que si quiero comer con ella y con los demás ¿Puedo?
Alvaro mira atento la conversión de madre e hija. Después de cinco minutos de conversión la chica de ojos azules cuelga y mira a su compañero:
.¿Nos vamos ya?
...
-¿Te acompaño a casa?
-No no, ya he molestado mucho hoy.
-Pero qué dices…anda vamos que te acompaño, dirección a Vallecas.
Me río y seguimos hablando de tonterías, riéndonos…cuando, en mitad del trayecto, le suena el móvil. Al principio duda en cogerlo, pero ante la insistencia de la persona, contesta.
-Hola Alejandra-contesta sonriente, pero pronto se le borra la sonrisa.
-Sí, vale, a las siete estoy allí. Adiós, te quiero…
Durante el resto del viaje no volvieron a hablar. Ella,  por miedo a que pensase mal de ella si le preguntaba quién era, y a él  se le notaba triste.
Llegaron al barrio de la chica 
-Aquí es. Muchas gracias por acompañarme.
-De nada, Cris. Ya me contarás-y sonríe. Es la primera vez que lo hace desde aquella llamada. Se dan dos besos cuando  Cris no resiste más y le pregunta
-Alvaro desde que te han llamado antes has estado muy raro…¿ha pasado algo malo?
-Eh…no, no.
-¿Seguro? Puedes confiar en mí…
Suspira y hace un gesto para que me siente en un banco que hay y así hace
-Era mi novia, Alejandra.-De repente, siente un pinchazo en el corazón-Dice que tenemos que hablar. Y cuando dice eso, no es algo bueno…
Le ve la cara que tiene mientras habla. Se ve que la quiere mucho. Le coloca la mano en el cuello y se lo acaricia intentando consolarlo.
-Ya verás como no es nada.
-Ojalá…Muchas gracias por todo, Cris.
-Gracias a ti, me has tratado maravillosamente.
-Es lo que te mereces-sonríe y sigue hablando- ya hablaremos
-Claro.
-Adiós, pequeña…

lunes, 5 de noviembre de 2012

Capítulo 5

El timbre de la casa de Pablo suena. El chico, ya vestido y desayunado, está preparado para trabajar con su amiga. 
- Buenos días, pelirroja.
- Buenos días, feo. 
- ¿Qué tal ha dormido la princesa?
Ella suelta una leve risa y responde.
- Perfectamente. ¿Listo para hacer el trabajo?
- Listo. 
Sonrisas por parte de ambos. 
Juntos, se dirigieron a la habitación del chico. Como casi siempre, su casa estaba vacía. Sus padres trabajaban y hermano mayor se encerraba a estudiar en la biblioteca una dificilísima carrera de medicina. 
- ¿Quieres tomar algo? - se ofreció Pablo. 
- Pues... ¿Me das un vasito de agua? - dijo Marta con dulzura. 
- Claro. Ve pensando de qué hacer el trabajo. - contestó él mientras se dirigía a la cocina. 
- Lo hacemos de ¿Las energías fósiles?
- ¡Vale! - gritó él desde la otra estancia de la casa.
- Creo que necesitaremos un ordenador. - hablaba ella mientras se dirigía a la habitación en la que se encontraba su amigo. - ¿Dónde está el tuyo? - continuó ya estando junto al chico.
Se giró sobresaltado. Ambos empezaron a reír a carcajadas. 


En otro lado de la ciudad. En la gran mansión de los Fernández.
- Te parece que hagamos el trabajo de... ¿Los problemas medio-ambientales? 
- Sí... ¿Sabes de que va el tema? Y yo que pensaba que ni mirabas los libros...
Álvaro la miró con sorpresa.
- ¿Tan mala imagen tienes de mí?
- Pues...
- Déjalo no contestes. - el chico se levantó de la silla enfadado, frustrado. 
La chica le siguió. O al menos lo intentó. Era una casa tan grande... ¿Por dónde había ido? ¿Izquierda o derecha? 
- ¿Álvaro? No es culpa mía tener esa imagen de ti. Tú te la buscas. - pensándolo bien, eso era lo peor que podría haber dicho. - Vale... Lo siento. Vuelve. No sé ni dónde estoy yo. - continuó.
No recibía respuesta. Resopló. Cristina caminó por los pasillos. Estaba perdida. Se decidió, si encontraba una ventana o alguna escapatoria saldría de allí. Ya sabía que era mala idea hacer un trabajo con él. La imagen que tenía de su compañero había empeorado. Ahora le puede añadir el adjetivo infantil. 
- Por fin. - pensó. 
Había encontrado la puerta por la que había entrado. La abrió y salió dando un portazo. Siguió el camino de piedras y se encontró con aquella enorme cancela. Estiró un poco sus brazos y se preparó para treparla. Pero alguien la agarró del brazo.
- Haber enana, ¿Qué se supone que haces? 
- Haber niñato, no me llames enana. Intento salir de aquí. Si tengo que suspender, suspenderé. No me importa. No tengo que aguantar esa actitud tuya. Ya el lunes me devuelves mis cosas. 
De nuevo, la chica hizo amago de trepar aquella enorme cancela pero esta vez, la agarraron de la cintura y, con un movimiento rápido, Álvaro la cogió en brazos como si de un saco de patatas se tratase. 
- ¡Coño Álvaro! ¡Qué me sueltes! - dijo ella pataleando y pegándole puñetazos en su fuerte espalda. 
- ¡Ese vocabulario enana! 
Ella resopló y se dejó llevar hasta la mesa en la que anteriormente estaban. 
- Te voy a soltar. Y te vas a estar quieta. Porque como habrás comprobado, no me cuesta nada volverte a atrapar. - dijo el chico hablando muy despacio. 
Y así, la sentó en la mesa y la miró esperando que hablara. 
- ¡Deja de mirarme así! Has sido tú el que se ha enfadado. 
- Perdona, eres tu la que me tomas por un engreído, imbécil y lo que sea que pienses de mí. ¡Y encima me llamas niñato!
Ella le miró resignada. 
- Vale... Lo siento. - dijo en un tono apenas audible. 
- ¿Cómo has dicho? 
- ¡Que lo siento! ¿Vale? Me he pasado un poco... Pero también tengo razón. Eres tú el que se comporta de esa forma. 
- Está claro que no sabes lo difícil es sobrellevar que te pongas etiquetas en tu personalidad.