Una semana después...
Una vez más Alvaro y Cris parecían dos desconocidos, una vez
más no hablaban, no se miraban, no aguantaban más de 5 minutos en el
mismo lugar…
Alvaro llevaba mas de una semana llegando cada día más tarde que
el anterior y todos los días se repetía la misma escena: el profesor le regañaba y él
contestaba con un “tranquilo que estoy aquí ¿no?” mientras ella intentaba no
observarle, intentaba no preocuparse pero a veces era
inevitable.Era viernes, se retrasaba más de lo normal, eran la 11:00 la hora del recreo y todavía no había aparecido. Sus amigos empezaban a ponerse más nerviosos de lo normal, Miki (nota de la autora: Miki es el mejor amigo de Alvaro) no dejaba de llamarlo una y otra vez sin éxito.
Cris estaba sentada en unos escalones intentando concentrarme en la conversacion que estaban teniendo sus amigos hasta que Miki se le acercó. Le pidio que si podia venir un momento y Cris acepto no muy convencida
-Cris por favor – sentándose a su lado – llamalo
tú.
- ¿yo? –mirándole extrañada – pero si no nos
hablamos, desde que lo dejo con Alejandra esta super borde conmigo-inténtalo – suplicándome.
Al final la chica opto por hacerle caso, se levante del césped donde estaban sentados para alejarse un poco del barullo de gente y así poder escuchar mejor si contestaba… por suerte lo hizo.
- ¿Cris?– tembló al escuchar su voz.
- Alvaro… ¿Dónde coño estas?
- en casa – le costaba demasiado hablar, parecía que estaba borracho.
-Alvaro joder todos estaban todos tus amigos preocupados…
Antes de que pudiera contestarle la llamada se cortó, intento volver a llamarle pero le salía el buzón.
Sin dar ninguna explicación ni despedirse de nadie cogí el camino y decidó ir a su casa a buscarlo, se escapó del colegio, cosa que no había hecho nunca y por un chico que le trata fatal, ni ella lo comprendia
Eran la 11:30 y antes de las 15:00 cuando venia su padre a por ella tenia que estar en el colegio, andó lo más rápido que pudo y a los 10 min estaba picando en su portal.
Espero unos segundos pero nadie contestaba, los nervios se apoderaron de ella y decidió saltar la verja
Al llegar a su puerta recordó que la familia de Alvaro siempre guardaba una copia de las llaves dentro de la pequeña planta que tenia en la puerta. Así que consiguió entrar en su casa sin que se diera cuenta
Al entrar toda la casa estaba a oscuras, con las ventanas
bajadas, no se veía nada más que un pequeño reflejo en el suelo provocado por la
puerta de su casa que acababa de abrir.
Ese reflejo fue suficiente para poder ver el interruptor y
dar la luz de la entrada. Cerro la puerta y empezó a buscar a Alvaro por todos los rinconesLo encontró estirado en el suelo del salón dormido con una botella de ron en una mano y en la otra su teléfono.
Se acerco a él con sumo cuidado y empezó a darle pequeños golpes en la cara para que despertará
-Alvaro ¿me oyes?
-¿Qué haces aquí? –Abriendo los ojos y llevándose las manos a la cabeza para intentar ocultar su aspecto - ¿Cómo has entrado?
-eso no importa –poniéndose de cuclillas a su lado – anda vamos – pasando su brazo por encima de sus hombros para ayudarle a levantarse
-Dónde? –poniéndose de pie con su ayuda
-primero a darte una ducha –llevándolo hacia el baño – y
después al colegio- me había olvidado – sentándose en la taza del váter.
-ya me lo imagino – sentándose enfrente de él y quitándole los zapatos
- eh – cogiendo sus manos – pareces mi madre – con una sonrisa.
-calla – intentando no perderse en sus ojos – vamos que todos están preocupados –quitándole ahora la camiseta y abriendo el grifo - ¿podrás ducharte solo?
- ¿lo dudas? – poniéndose de pie y volviendo a sentarse tras notar que no podía mantenerse en pie.
- ya veo que no – quitándole los pantalones y ayudándolo a entrar en la ducha.
- eh Cris que falta un prenda – a punto de quitarse los calzoncillos.
-Alvaro no – cogiendo sus manos antes que se quitara los calzoncillos – no hace falta que te los quites, luego te pones unos limpios.
Nada más sentir el contacto del agua en su piel empezó a quejarse.
- joder Cris esta congelada
- ¿y que esperabas un jacuzzi? Toma, aguanta –
entregándole la manguera de la ducha mientras se inclinaba para coger el jabón y
la esponja.
Antes de que pudiera reaccionar sus manos rodearon su
cintura y terminaron adentrándola en la ducha junto a él empapándome por
completo.-Alvaro – intentando deshacerse de sus brazos – para – haciendo toda la fuerza posible sin éxito.
- ¿Qué esperabas que desperdiciara esta oportunidad? – estrujándola fuerte entre sus brazos mientras rociaba su cuerpo con la manguera.
- joder Dani esta helada – pataleando como una niña pequeña.
- ya te lo había dicho – sonriendo pícaramente.
-eres imbécil.
-pero sabes que estas loca por mi – acercándose peligrosamente a su labios e impetrándola contra la pared del lavabo.
-Alvaro nos están esperando – intentando salir sin éxito del hueco en el que la tenía rodeada.
-sabes perfectamente que no quieres irte - escondiendo su cabeza en el cuello de la chica y empezando a besarlo sin control – que sigan esperándonos.
-Alvaro – intentando apartarlo nuevamente de ella aunque en el fondo no era eso lo que deseaba – Alvaro – esta vez en vez de un quejido pareció que de mis labios salió un pequeño gemido.
-sonriendo dentro de mi cuello tras escuchar como había pronunciado su nombre – te echo de menos.
En ese momento mientras no dejaba de besar su cuello volvió a sentir que estaba perdida, incapaz de pronunciar otras palabras que no fueran:
-yo también.
Las palabras que necesitaba oír para que sus labios pasaran de su cuello a besar su boca
Deshaciéndose, con su ayuda, de la ropa que hacía tan solo unos minutos había
decidido empapar.
Olvidando por completo el motivo que le había llevado a ir
a buscarlo, olvidando que faltaban menos de un par de horas para que su padre fuera a por ella… pero sobretodo olvidando el daño que le hizo, olvidando el daño que
estaba segura volvería a hacerle.
Dejándose llevar, sin control, sin escapatoria.
Entregándose al deseo, a las mil cosas que solo él podía hacerle sentir,
disfrutando de su cuerpo que estaba a punto de fundirse con él
suyo.Una vez logra deshacerse de su ropa la chica entrelazo sus piernas en su cintura, mientras sus manos se sujetaban fuertemente a la pequeña estructura metálica que servía como apoyo para la manguera de la ducha. Él sujeto las caderas de Cristina fuertemente atrayéndolas hacia él sus labios no dejaban de besar cada parte de su cuerpo.
Hacía tiempo que se había perdido en control de la situación. Nada más notar sus brazos rodeando su cintura sabía que por más que intentara resistirse al notar sus labios en cualquier parte de su cuerpo iba a volver a caer.
Y así fue tras besar el cuello de la joven volvía a estar rendida a sus pies, volvía a perderse en sus labios, volvía a dejar que le hiciera suya, volvía por unos minutos a tocar el cielo, a ser feliz, a olvidarlo todo, a estar con él, sin necesidad de nada más, sin nadie más.
Cris se abrazo a su cuello para tras un leve impulso volver a colocar mis pies en el suelo.
Su mirada se encontró con la suya y fue entonces cuando el miedo y el recuerdo de lo ocurrido, de lo mal que lo ha pasado por lo mal que la ha tratado volvió apoderarse de ella.
¿Va a volver a huir? O ¿va a besarla y a intentar que esta vez si las cosas salgan bien?