- Venga Cris, no te preocupes más. Seguro que al final no se porta tan mal. - intentó animarla Marcos.
Cris esbozó una perfecta sonrisa. La verdad, era que tenía unos grandes amigos. Siempre cuidaban de ella.
- Sí, olvídate de él mientras estés con tus chicos. - dijo Harry mientras se peinaba su rizado flequillo.
- Está claro que sé elegir bien a "mis chicos" - dijo entre carcajadas la chica.
- ¡Tía! ¡Me encanta esta sudadera! - gritaba Mery con emoción mientras salía de la tienda con muchas bolsas.
- ¿Qué te has comprado ya enana? - preguntó Pablo sonriente. Mery era la pequeña del grupo, todos eran del mismo año pero ella era del penúltimo mes del 96.
- Esto. - dijo ella feliz, mientras sacaba una sudadera con pequeños "moustaches" estampados en ella.
- ¡Oh, qué chula! - gritó Cris corriendo hacia ella.
Pudo ver como David ponía los ojos en blanco mientras sonreía, así que le se limitó a sacarle la lengua y mas tarde, guiñarle un ojo con una sonrisa. La chica volvía a ser ella, feliz, risueña, divertida.
Marta y Mery pararon en la siguiente tienda. Entraron juntas entre risas. De nuevo, los demás se quedaron en la puerta.
- Harry, por Dios, súbete esos pantalones que parece que te has cagado encima. - se quejaba Pablo mientra le subía los pantalones a su amigo.
- ¿A ti que te molesta Don Perfecto Me-encanta-mi-cara-mi-cuerpo-y-sé-tocar-el-piano? - dijo el irlandés recolocándose sus pantalones.
- Que no me parece bien que vayas enseñando bóxers.
Marcos, David y Cris reían a carcajadas como unos locos. Sus amigos parecían un matrimonio oxidado.
David y Cris ya se habían calmado pero Marcos no paraba. Cuando empezaba no había quien le parase.
- Deja de reírte Marquitos. - dijo Cris dándole en la barriga con su dedo índice.
- A este se le ha ido la olla. - dijo David. Era la frase que el chico decía cada vez que a Marcos le daba uno de sus ataques de risa.
Entre risa y risa transcurrió la tarde y, poco a poco también la noche. Habían terminado de cenar en un McDonald's y cada uno se dirigía a su casa. Marta caminaba junto a Marcos. La casa de su abuela estaba junto a la suya.
- Me da pereza tener que madrugar mañana para estudiar.
- A ti y a todos pelirrojilla.
Ella suspiró. Y más tarde sonrió.
- Bueno, me quedo aquí.- Se puso de puntillas, agarro a su amigo por la nuca y le besó cerca de la comisura de los labios.
El chico se sonrojó y observó como ella abría el portal y se despedía con la mano.
Suspiró y siguió una calle más hasta llegar a su portal.
(...)
La chica castaña con puntas rubias y ojos marrones llamó al interfono. Mientras esperaba respuesta, contestaba a los whatsapp's de ánimo de sus seis amigos.
- ¿Si? - una voz femenina contestó.
- Ho...Hola... S-soy Cristina... Vengo a hacer un tr-trabajo con Álvaro.
- Oh, sí, pasa. - dijo amablemente.
Unos segundos mas tarde la gran cancela que tenía aquella joven delante se abrió, dejando a la vista una enorme mansión. No había palabras para describirlo. Era una 'casa' enorme de unos cinco pisos, con un jardín delantero extremadamente grande. Tenía fuentes, un pequeño lago, una piscina y, ¡Hasta una casa en un árbol! Cris, tardo un poco en reaccionar, siguió el camino de piedras hasta unas escaleras por las que subió para llegar a una puerta blanca. Cuando se disponía a llamar al timbre una chica morena, de pelo liso, ojos negros y un cuerpazo, abrió la puerta con una bonita sonrisa.
- Hola, Cris, me llamo Lucía, soy la hermana de Álvaro.
- Hola.
- Pasa al salón.
Al entrar, pudo admirar que la casa era más grande de lo esperado. La familia de Álvaro debía tener mucho dinero. Estaba todo decorado con mucho gusto.
Bajó las escaleras que había nada más entrar y se situó en el centro de aquella sala. Se sentó en uno de los sofás en silencio mientras buscaba con la mirada a su compañero de trabajo o a su hermana.
- Tenemos un problema. - dijo Lucía.
Cris la miró expectante.
- Mi hermano está dormido y yo tengo mucha prisa. Tengo una cita con el médico y no puedo llegar tarde, así que siento tener que decirte esto, pero, vas a tener que despertarle tú.
A Cristina, se le heló la sangre. La expresión de aquella chica morena era de preocupación. No le gustaba la idea de tratar así a los invitados.
- No te preocupes. Corre, no quiero causar yo molestias. Le tendré que despertar yo.
- Dios mío. Muchas gracias. Eres la única chica que Álvaro a traído a casa que es maja, las demás son muy desagradables. Espero que a mi hermano se le pegue algo de ti. - decía mientras se movía de un lado para otro cogiendo llaves, carpetas y un bolso. - Su habitación está en el primer piso. La segunda puerta de la derecha. Adiós Cris. Espero verte de nuevo.- Esto último lo dijo justo antes de cerrar la puerta y salir corriendo a por su coche.
La chica suspiro. Subió al primer piso y llego a la puerta de su habitación. No se creía que iba a tener que despertar al chico mas engreído y egoísta de todo su instituto. Abrió la puerta con cuidado y asomó la cabeza. Allí estaba, en su cama, durmiendo como un angelito. Tapado hasta la cintura y sin camiseta. Y eso que ya estaban a finales de Octubre. Se acercó con cuidado y respiró profundamente.
- Emm... ¿Álvaro?
Nada, el chico ni se inmutaba.
- Álvaro. - dijo esta vez colocando su fría mano sobre los abdominales del chico.
Esta vez sí se movió. Se revolvió un poco entre las sábanas aún con los ojos cerrados.
- Álvaro, soy Cris. Tenemos que hacer el trabajo ¿recuerdas?
El chico abrió los ojos, y al verla, los abrió aún más.
- ¿Qué haces tú aquí? ¿Quién te ha dejado entrar? ¿Dónde está Lucía? ¿Qué hora es?
- Vengo para hacer el trabajo, son las doce y media, Lucía me ha dejado entrar y ella se ha ido con mucha prisa al médico.
Álvaro volvió a respirar y volvió a tumbarse en el colchón más relajado. Cristina le miraba, esperando a que se moviese. Al ver esto, él reaccionó. Se levantó de la cama tan sólo con unos pantalones deportivos. Ella le seguía con la mirada.
- Vamos al comedor que tengo hambre.
Juntos salieron y se dirigieron a la cocina, allí él, sacó unas magdalenas de la despensa y pasó por delante de Cris para que la siguiera hasta el comedor. Se sentaron en una gran mesa. Ella seguía en silencio, contemplaba a su compañero de trabajo, comiéndose su magdalena, con los ojos hinchados y sin camiseta.
- Em... ¿No tienes frío?
Álvaro la miró intensamente a los ojos. Luego miró su pecho y abdominales y, con una sonrisa miró de nuevo a Cris que estaba un poco ruborizada.
- No. Bueno, dime, ¿Qué tenemos que hacer?
- Eh... Pu-Pues un repor-portaje. - dijo tartamudeando nerviosa.
- Oh venga, no me digas que estás nerviosa.
La chica apartó la mirada.
- No me como a las personas. - dijo el chico esbozando una perfecta sonrisa.
Cristina empezaba a sentir algo de seguridad al lado de aquel chico. Se estaba empezando a dar cuenta de que no era como la gente decía.
domingo, 21 de octubre de 2012
sábado, 20 de octubre de 2012
Capítulo 3
Los alumnos caminaban por los pasillos sin ganas pero con empujones. Ninguno tenía interés en volver a las clases tras un tranquilo recreo. Cris caminaba junto a Mery, Harry y Marta. Estaban hablando pero ella no escuchaba, estaba sumida en sus pensamientos. Entraron en clase y se sentaron en sus sitios. Mery y Harry estaban detrás de Cris y Pablo. Marta estaba entre Marcos y David. Todos dialogaban tranquilamente hasta que el profesor de Física Y Química entró por la puerta creando el silencio en la clase. Tras sentarse y pasar lista, comenzó a explicar un apartado del tema, seguramente sin saber, que nadie estaba prestándole atención a su clase. Y así de aburridas transcurrieron las tres últimas horas. Hasta que llegó el momento que seguramente todos los alumnos de aquel pequeño instituto deseaban, el timbre que indicaba el fin de las clases de ese día y a la vez, de esa semana. Todos salen con rapidez, excepto un grupo de siete que se queda recogiendo tranquilamente y sin prisas.
- Hey gente, ¿Nos vamos a dar una vuelta esta tarde? - decía un chico alto, rubio, de ojos azules, pelo rizado y una pequeña mancha en su cuello.
- Harry, tú siempre tienes ganas de salir. - bromea Marta, una chica pequeñita pelirroja de ojos grandes y grandes color miel.
El grupo ríe mientras camina por los pasillos.
- A mi me parece bien. - opina esta vez, Mery.
Mery es una chica bajita, ni delgada ni gorda, con el pelo mas rizado que liso, un poco rubia y con ojos marrones oscuros.
- A mi en realidad también me apetece. - dice Pablo, el más alto del grupo, mientras pasa la mano por su pelo de punta pasando a su vez la mirada por cada uno de sus compañeros a través de sus ojos color miel.
- Yo estoy de acuerdo con Pablo. - dice David. Él es también alto, quizás un poco mas bajo que su amigo pero no demasiado, tiene el pelo oscuro con mechas rubias en ese remolino que tiene siempre hacia arriba en el flequillo. Tiene los ojos verdes esmeralda.
- Cris, ¿Te apuntas? - dice Marcos mientras le pasa el brazo por el hombro a su amiga. Marcos es un chico de pelo castaño, de la estatura de sus compañeros, musculoso (pero sin exagerar), sus ojos son azules como los de Harry.
Todos miran expectantes a la chica pero ella no contesta. Camina mirando un punto fijo sin prestar atención a sus amigos.
- ¡Cris! - Harry grita su nombre son su voz grave.
Ella se sobresalta y mira a sus amigos que la contemplan esperando una respuesta.
-¿Qué pasa?
- ¡Dios mío! ¿Se puede saber que te pasa hoy? Que si te apetece que quedamos esta tarde.- Explica Marta haciendo aspavientos con exageración.
- Ah, vale. ¿Dónde? - dice ignorando la primera pregunta de su amiga.
- Pues donde siempre y ya nos vamos por el centro. A la hora de siempre. - sugiere Marcos.
- Sí que yo necesito ropa ya. Pero ya de ya. - dice Mery.
Los cuatro chicos del grupo se miran mutuamente. Cuando sus amigas dicen de ir de compras significa tener que estar esperándolas media hora en la puerta de cada tienda. Cristina se da cuenta y comienza a reír a carcajadas.
- No os miréis así, exagerados que yo no me voy a comprar nada, os haré compañía. - dice tras soltar una amable y alegre sonrisa.
Marcos se acerca y la besa en la mejilla con dulzura. Conoce a esa chica desde pequeña y siempre ha sido así de risueña. No puede evitar sentir tanto cariño hacia ella.
- Bueno pues nos vemos esta tarde. - dice Pablo mientras se marcha acompañado de Cris y de Marcos que se van por la misma calle.
Avanzan varias calles más.
- Bueno chicos, hasta esta tarde. - David y Marta se marchan por calles opuestas.
- No se que ponerme para esta tarde... - dice Mery suspirando.
Harry pone los ojos en blanco, su amiga lo ve y le da un suave y cariñoso empujón.
- Es que pareces tonta, a ti te queda bien cualquier trapo que te pongas. Siempre estas con lo mismo.
- Eso no es verdad, con lo gorda que estoy no me queda bien nada. - se queja ella.
- ¡Qué no estás gorda! Me das motivos para que piense que las rubias sois tontas.
- ¡Te tengo dicho que no me digas rubia! Bueno ya veré lo que me pongo. ¿Nos vemos nosotros aquí un ratito antes para ir juntos a la fuente?
Harry asiente con una sonrisa en la cara. Mery se acerca y le besa con dulzura en la mejilla.
- Adiós.
- Adiós rubia.
Ella le fulmina con la mirada antes de sonreírle con felicidad.
Entre tanto Cris ya había llegado a casa. Allí le esperaban sus padres junto a su hermana mayor Mónica, Miguel, también mayor que ella y el pequeño Juan. Su hermanito de cuatro años corre a los brazos de su hermana, que le esperan abiertos. Ella se lo lleva en brazos a su cuarto y lo sienta sobre la mesa mientras deja la cartera del colegio y se cambia de ropa. Se pone más cómoda con unos leggins y una sudadera estropeada que encuentra para andar por casa. Coge de nuevo a su hermano en brazos y se lo lleva al comedor, como todos los días. Ayuda a sus padres a poner la mesa y se sienta a la mesa para comer con su familia. Con tranquilidad pasa el tiempo. Cuando llega la hora, se viste con una sudadera gris, sus vaqueros claros y unos botines. Coge sus llaves, móvil y dinero y se dirige a la fuente en la que ha quedado con sus amigos, no le pilla demasiado lejos así que no camina con prisas.
Mery y Harry también han salido ya de sus respectivos hogares. Caminan juntos, pegados, dejando que sus manos rocen. Hablan con tranquilidad. Al final, ella se ha puesto unos pantalones rojos, sus botas negras, una camiseta blanca con una pequeña flor roja estampada y su chaqueta vaquera. Él lleva su típico 'look' informal. Unos pantalones vaqueros un poco bajos, unas deportivas, y una sudadera de un equipo irlandés de fútbol (Por si no lo he mencionado, Harry es irlandés). Llegan a la fuente y allí están todos esperándoles.
- Hola chicos. - saludan los dos a la vez. Intercambian miradas entre risas.
- Hola. - responden todos.
Caminan por las calles de su ciudad en grupo, como una piña. Se paran en la primera tienda. En la que Mery y Marta entran. Cris se queda con los chicos. Se pasa la mano por su pelo castaño de puntas rubias, está nerviosa. No deja de pensar en el trabajo de mañana. Resopla.
- ¿Se puede saber que te ocurre? - pregunta David.
- Sí... Esta mañana también estabas un poco rara. - apunta Pablo.
Marcos y Harry se mantienen en silencio observándola con paciencia. Esperando que responda a la pregunta de su amigo.
- No tengo ganas de hacer el trabajo con Álvaro. No quiero imaginarme en una habitación, con él a solas y encima haciendo un trabajo. - Resopla de nuevo.
Y es que, aunque no haya demostrado ser demasiado desagradable con ella durante el descanso de las clases, no quiere saber cómo será un sábado por la mañana durante dos horas. Está nerviosa. No sabe por qué. Tan solo lo está.
viernes, 19 de octubre de 2012
Capitulo 2
" recordé sin querer como era el tacto de tu piel " no sabe que tiene esa canción pero le encanta, le hace pensar que en algún momento alguien le dirá eso de "estoy pensando en vos".Mira el reloj, ya lo confirma, vuelve a llegar tarde, un día mas. Se quita los auriculares y mira por la ventana, parece que va a volver a llover, es viernes y no tiene ganas de salir. Saca su móvil y mira a su padre, esta enfadado con ella y se nota:
-Oye papá ¿en un atasco que hace el primero?
su padre la mira y le mira con cara seria, no ha funcionado lo de la broma. Ella no es la única que va a llegar tarde, su padre también y todo por su culpa, debe ser sincera y lo de la puntualidad no es lo suyo.
Después de diez minutos de atasco, consigue llegar, vuelve a mirar su reloj, son menos cinco. Entra en su clase por suerte hoy a llegado mas o menos a tiempo. Levanta la mirada y encuentra a la persona que estaba buscando, se miran complices y se funden en un abrazo.
-Tía, odio los viernes por las mañanas, y los jueves y los lunes y los martes y los miércoles...
-jajaja vamos a ser sinceras todo lo que sea de instituto lo odias Mery
-Si tienes razón, para que mentir jajajaja
Unas escandalosas risas se escuchan al final del aula. Cristina se da la vuelta y ve de donde provienen son de Alvaro y su grupo de seguidores, nunca le ha caído bien ese chico , es el típico chulo que pasa de todo, es guapo pero pierde todo lo que tiene con esa actitud.
Andrés entra en la clase todos vuelven a su sitio y hacen como si nada. Cristina vuelva a su asiento al lado de Pablo, es una suerte tener a un buen amigo como es el a su lado.
-Bueno chicos, hoy diremos las parejas para el trabajo de final de trimestre para todos aquellos que estén suspensos puedan intentar aprovar
Pablo y Cristina estaban entre risas y anécdotas del día anterior, mientras Andrés decía las parejas. Llegó el momento en el que el destino los unió
-Cristina Navas con Alvaro Fernandez
-¡¿Que?!
Cristina no lo puede evita y suelta un grito que hace que toda su clase ponga sus miradas curiosas encima de ella. Pablo no paraba de reírse, y ella mira para tras para dirigir su mirada hacia él, el le saca una sonrisa picara, y ella le responde sacando su dedo corazón hacia él.
Llega la hora del recreo y ella corre hacia él
-Oye, tenemos que ha
-Si es para lo del trabajo ese, te lo puedes ahorrar, tengo cosas mucho mejores que hacer te lo aseguro
-¿que te crees? ¿que yo no? pero tenemos que hacerlo, si no saco buena nota en el trabajo suspenderé...
-Pues lo haces y luego ya me cuentas, venga
-No, tu me vas a ayudar porque se que como cometas una incidencia mas te expulsaran, y yo soy muy buena actriz así que...
-¿Que estas insinuando enana?
-Que o haces el trabajo conmigo o me invento que te has metido conmigo y con mis amigos y que nos has pegado
Un minuto de silencio, se miran empalices y estallan en una carcajada
-Era broma no quiero hacer eso pero por favor ayuda me por favor no lo puedo hacer sola
-Imagina te que te ayudo que me das tu a cambio
-No se ¿que pides?
-¿Que pasaría si te pidiera un beso?
En ese momento todo el cuerpo de Cristina empezó a temblar, no sabia que decir, hasta que el sonrió y entendió que no iba en serio. Sin darse cuenta sonríe como una tonta, y se da cuenta de que ese chico tan misterioso tiene una sonrisa preciosa y que no es tan desagradable como pensaba.
Después de estar todo el recreo dialogando, al final, hubo trato, quedaron el sábado por la mañana, y ella tendrá que dejarle a el las actividades que este pida hasta navidad. En este recreo Cristina ha vivido momentos bastantes divertidos. ¿Quien sabe? puede que ese chico no sea tan malo, puede que sea buena gente, y puede que lleguen a ser amigos...
-Oye papá ¿en un atasco que hace el primero?
su padre la mira y le mira con cara seria, no ha funcionado lo de la broma. Ella no es la única que va a llegar tarde, su padre también y todo por su culpa, debe ser sincera y lo de la puntualidad no es lo suyo.
Después de diez minutos de atasco, consigue llegar, vuelve a mirar su reloj, son menos cinco. Entra en su clase por suerte hoy a llegado mas o menos a tiempo. Levanta la mirada y encuentra a la persona que estaba buscando, se miran complices y se funden en un abrazo.
-Tía, odio los viernes por las mañanas, y los jueves y los lunes y los martes y los miércoles...
-jajaja vamos a ser sinceras todo lo que sea de instituto lo odias Mery
-Si tienes razón, para que mentir jajajaja
Unas escandalosas risas se escuchan al final del aula. Cristina se da la vuelta y ve de donde provienen son de Alvaro y su grupo de seguidores, nunca le ha caído bien ese chico , es el típico chulo que pasa de todo, es guapo pero pierde todo lo que tiene con esa actitud.
Andrés entra en la clase todos vuelven a su sitio y hacen como si nada. Cristina vuelva a su asiento al lado de Pablo, es una suerte tener a un buen amigo como es el a su lado.
-Bueno chicos, hoy diremos las parejas para el trabajo de final de trimestre para todos aquellos que estén suspensos puedan intentar aprovar
Pablo y Cristina estaban entre risas y anécdotas del día anterior, mientras Andrés decía las parejas. Llegó el momento en el que el destino los unió
-Cristina Navas con Alvaro Fernandez
-¡¿Que?!
Cristina no lo puede evita y suelta un grito que hace que toda su clase ponga sus miradas curiosas encima de ella. Pablo no paraba de reírse, y ella mira para tras para dirigir su mirada hacia él, el le saca una sonrisa picara, y ella le responde sacando su dedo corazón hacia él.
Llega la hora del recreo y ella corre hacia él
-Oye, tenemos que ha
-Si es para lo del trabajo ese, te lo puedes ahorrar, tengo cosas mucho mejores que hacer te lo aseguro
-¿que te crees? ¿que yo no? pero tenemos que hacerlo, si no saco buena nota en el trabajo suspenderé...
-Pues lo haces y luego ya me cuentas, venga
-No, tu me vas a ayudar porque se que como cometas una incidencia mas te expulsaran, y yo soy muy buena actriz así que...
-¿Que estas insinuando enana?
-Que o haces el trabajo conmigo o me invento que te has metido conmigo y con mis amigos y que nos has pegado
Un minuto de silencio, se miran empalices y estallan en una carcajada
-Era broma no quiero hacer eso pero por favor ayuda me por favor no lo puedo hacer sola
-Imagina te que te ayudo que me das tu a cambio
-No se ¿que pides?
-¿Que pasaría si te pidiera un beso?
En ese momento todo el cuerpo de Cristina empezó a temblar, no sabia que decir, hasta que el sonrió y entendió que no iba en serio. Sin darse cuenta sonríe como una tonta, y se da cuenta de que ese chico tan misterioso tiene una sonrisa preciosa y que no es tan desagradable como pensaba.
Después de estar todo el recreo dialogando, al final, hubo trato, quedaron el sábado por la mañana, y ella tendrá que dejarle a el las actividades que este pida hasta navidad. En este recreo Cristina ha vivido momentos bastantes divertidos. ¿Quien sabe? puede que ese chico no sea tan malo, puede que sea buena gente, y puede que lleguen a ser amigos...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)