- Hey gente, ¿Nos vamos a dar una vuelta esta tarde? - decía un chico alto, rubio, de ojos azules, pelo rizado y una pequeña mancha en su cuello.
- Harry, tú siempre tienes ganas de salir. - bromea Marta, una chica pequeñita pelirroja de ojos grandes y grandes color miel.
El grupo ríe mientras camina por los pasillos.
- A mi me parece bien. - opina esta vez, Mery.
Mery es una chica bajita, ni delgada ni gorda, con el pelo mas rizado que liso, un poco rubia y con ojos marrones oscuros.
- A mi en realidad también me apetece. - dice Pablo, el más alto del grupo, mientras pasa la mano por su pelo de punta pasando a su vez la mirada por cada uno de sus compañeros a través de sus ojos color miel.
- Yo estoy de acuerdo con Pablo. - dice David. Él es también alto, quizás un poco mas bajo que su amigo pero no demasiado, tiene el pelo oscuro con mechas rubias en ese remolino que tiene siempre hacia arriba en el flequillo. Tiene los ojos verdes esmeralda.
- Cris, ¿Te apuntas? - dice Marcos mientras le pasa el brazo por el hombro a su amiga. Marcos es un chico de pelo castaño, de la estatura de sus compañeros, musculoso (pero sin exagerar), sus ojos son azules como los de Harry.
Todos miran expectantes a la chica pero ella no contesta. Camina mirando un punto fijo sin prestar atención a sus amigos.
- ¡Cris! - Harry grita su nombre son su voz grave.
Ella se sobresalta y mira a sus amigos que la contemplan esperando una respuesta.
-¿Qué pasa?
- ¡Dios mío! ¿Se puede saber que te pasa hoy? Que si te apetece que quedamos esta tarde.- Explica Marta haciendo aspavientos con exageración.
- Ah, vale. ¿Dónde? - dice ignorando la primera pregunta de su amiga.
- Pues donde siempre y ya nos vamos por el centro. A la hora de siempre. - sugiere Marcos.
- Sí que yo necesito ropa ya. Pero ya de ya. - dice Mery.
Los cuatro chicos del grupo se miran mutuamente. Cuando sus amigas dicen de ir de compras significa tener que estar esperándolas media hora en la puerta de cada tienda. Cristina se da cuenta y comienza a reír a carcajadas.
- No os miréis así, exagerados que yo no me voy a comprar nada, os haré compañía. - dice tras soltar una amable y alegre sonrisa.
Marcos se acerca y la besa en la mejilla con dulzura. Conoce a esa chica desde pequeña y siempre ha sido así de risueña. No puede evitar sentir tanto cariño hacia ella.
- Bueno pues nos vemos esta tarde. - dice Pablo mientras se marcha acompañado de Cris y de Marcos que se van por la misma calle.
Avanzan varias calles más.
- Bueno chicos, hasta esta tarde. - David y Marta se marchan por calles opuestas.
- No se que ponerme para esta tarde... - dice Mery suspirando.
Harry pone los ojos en blanco, su amiga lo ve y le da un suave y cariñoso empujón.
- Es que pareces tonta, a ti te queda bien cualquier trapo que te pongas. Siempre estas con lo mismo.
- Eso no es verdad, con lo gorda que estoy no me queda bien nada. - se queja ella.
- ¡Qué no estás gorda! Me das motivos para que piense que las rubias sois tontas.
- ¡Te tengo dicho que no me digas rubia! Bueno ya veré lo que me pongo. ¿Nos vemos nosotros aquí un ratito antes para ir juntos a la fuente?
Harry asiente con una sonrisa en la cara. Mery se acerca y le besa con dulzura en la mejilla.
- Adiós.
- Adiós rubia.
Ella le fulmina con la mirada antes de sonreírle con felicidad.
Entre tanto Cris ya había llegado a casa. Allí le esperaban sus padres junto a su hermana mayor Mónica, Miguel, también mayor que ella y el pequeño Juan. Su hermanito de cuatro años corre a los brazos de su hermana, que le esperan abiertos. Ella se lo lleva en brazos a su cuarto y lo sienta sobre la mesa mientras deja la cartera del colegio y se cambia de ropa. Se pone más cómoda con unos leggins y una sudadera estropeada que encuentra para andar por casa. Coge de nuevo a su hermano en brazos y se lo lleva al comedor, como todos los días. Ayuda a sus padres a poner la mesa y se sienta a la mesa para comer con su familia. Con tranquilidad pasa el tiempo. Cuando llega la hora, se viste con una sudadera gris, sus vaqueros claros y unos botines. Coge sus llaves, móvil y dinero y se dirige a la fuente en la que ha quedado con sus amigos, no le pilla demasiado lejos así que no camina con prisas.
Mery y Harry también han salido ya de sus respectivos hogares. Caminan juntos, pegados, dejando que sus manos rocen. Hablan con tranquilidad. Al final, ella se ha puesto unos pantalones rojos, sus botas negras, una camiseta blanca con una pequeña flor roja estampada y su chaqueta vaquera. Él lleva su típico 'look' informal. Unos pantalones vaqueros un poco bajos, unas deportivas, y una sudadera de un equipo irlandés de fútbol (Por si no lo he mencionado, Harry es irlandés). Llegan a la fuente y allí están todos esperándoles.
- Hola chicos. - saludan los dos a la vez. Intercambian miradas entre risas.
- Hola. - responden todos.
Caminan por las calles de su ciudad en grupo, como una piña. Se paran en la primera tienda. En la que Mery y Marta entran. Cris se queda con los chicos. Se pasa la mano por su pelo castaño de puntas rubias, está nerviosa. No deja de pensar en el trabajo de mañana. Resopla.
- ¿Se puede saber que te ocurre? - pregunta David.
- Sí... Esta mañana también estabas un poco rara. - apunta Pablo.
Marcos y Harry se mantienen en silencio observándola con paciencia. Esperando que responda a la pregunta de su amigo.
- No tengo ganas de hacer el trabajo con Álvaro. No quiero imaginarme en una habitación, con él a solas y encima haciendo un trabajo. - Resopla de nuevo.
Y es que, aunque no haya demostrado ser demasiado desagradable con ella durante el descanso de las clases, no quiere saber cómo será un sábado por la mañana durante dos horas. Está nerviosa. No sabe por qué. Tan solo lo está.
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