miércoles, 5 de diciembre de 2012

Capitulo 9

 
 
 
 
Cris decidió que no quería saberlo, que no quería volver a quedarse con la cara de idiota al ver un nuevo desplante, que no quería preguntar.
La chica mira el reloj ya eran las 2.30, mira su móvil lleno de llamadas y whats de sus amigos preguntando donde se había metido.
- Cris… -seguía delante suya mirándola fijamente.
 – ahora no – poniendo sus dedos encima de su boca para que callara – ahora vístete nos están esperando.
Se inclino para coger su ropa empapada y se quedo observándola intentando averiguar que hacer con ella, estaba demasiado mojada como para ponérsela pero no podía quedarse desnuda.
-creo que en mi armario sigue habiendo una muda de Alejandra  de cuando se quedaba…
- ¿Qué pasa que guardas mudas de todas?
- no –agachando la mirada.
- ya…
-¿algún día cruzaremos más de dos palabras sin que te metas conmigo? – acercándose de nuevo a ella
- lo siento – apartando la mirada y dirigiéndose hacía la habitación del chico para cambiarse.
Detrás suya apareció Alvaro que se tumbo en la cama. Parecía que seguía un poco mareado.
- ¿estás bien? –terminando de colocarse los pantalones.
-si –incorporándose levemente.
- pues toma – tirándole un pantalón, una camiseta, unos bóxer y unos calcetines a la cama – date prisa por favor.
Estaba a punto de salir por la puerta de la habitación, para dejar que se cambiara solo, pero cogió su mano para detenerla.
-¿Por qué haces esto?
- ¿el que? –intentando soltarse.
- esto – señalándose - ¿Por qué me cuidas tanto?
- porque lo necesitas – dedicándole una dulce sonrisa mientras esta vez si se soltaba de su mano – no tardes mucho.
-oye – volvió a detenerse para escucharle – gracias por todo pequeña.
¿Pequeña? Otra vez pequeña y otra vez su gesto de siempre al quedarse sin palabras.
Salio de su habitación y cogió su móvil para llamar a Miki.
-¿Dónde coño estás?
-recogiendo a tu amigo.
- ¿has conseguido dar con Alvaro?
-si, ahora vamos hacia el instituto.
-gracias, daros prisa y di le a Alvaro cuando venga que esta tarde no se escapa.
Justo cuando iba a colgar Alvaro apareció por el pasillo.
-tranquilo ahora se lo digo…. Un beso.
-¿Quién era? –intrigado.
- tu compañero…
-esta muy enfadado ¿no?
-me ha dicho que esta tarde no te escapas – dirigiéndose a la puerta – vamos.
Cogieron el camino y a los 15 minutos estában en el patio.
- eres un peligro…
-calla –saltando la valla
-ya – frotándose las manos
-que te sea leve…
Bajando de la valla y en la puerta les estaban esperando gran parte de su grupito. Nada más entrar Mery vino corriendo para intentar sacarle información a su amiga.
El día termino con normalidad, cuando la chica esperaba la llegada de su padre  Alvaro le envió un whatshap.
“de alguna manera tengo que recompensar te todo lo que has hecho hoy por mi… ¿te vienes a cenar a casa?  Tranquila no cocinaré yo ;)))”
Le apetecía aceptar su invitación pero había un pequeño problema:
“tengo tarde de chicas…”
En seguida contestó.
“Eso no importa… simplemente cenaremos un poco más tarde! Te espero.”


(...)
La tarde de estudio con sus amigas había acabado, Cris y Marta estaban en la parada de autobús esperando a que llegara el que las dejaría en casa.
Estaba nerviosa, nerviosa y descolocada, no sabía porque había aceptado ir a cenar con Alvaro, no sabia porque seguía sin poder negarle nada.
Estaba a punto de llegar el autobús.Era casi media noche y la chica tenia sueño
Estaba ayudando a Marta a guardar libros en la mochila cuando una mano se poso en su espalda
*: Cris –estaba de espaldas. Esa voz que acababa de hablar era de chica pero era incapaz de reconocerla.
- ¿si? –girándose para ver quien le estaba hablando, para su sorpresa era Alejandra
-¿Cómo estás? –sonrio nerviosa incapaz de entender porque se había acercado.
-bien supongo- agachando la mirada timidamente- ¿tú?
-bien –sonriendo dulcemente – te sorprenderá que me haya acercado a ti ¿no?
-un poco la verdad –sonriendo tímidamente.
-verás… seguramente me vaya a vivir a tu urbanizacion, lo se porque te he visto varias veces salir de una de las casas, y no quiero malos rollos contigo –volviendo a sonreírle  - mi historia con Alvaro es agua pasada y si estáis juntos… -la interrumpió
-Alvaro y yo no estamos juntos.
-¿no? –Parecía sorprendida – pero si él me dijo… -callando antes de terminar la frase.
-¿Qué te dijo? –ahora la sorprendida era ella
-cuando lo dejamos, cuando le conté que estaba enamorada de otro él me dijo que también estaba enamorado de alguien y al veros el otro día en ese restaurante supuse que ese alguien eras tú – sonriendo tímidamente. Cris también sonrió al recordar su comida con Alvaro en el Burger King
- ¿y porque tendría que ser yo?
- porque te come con la mirada – soltando una leve carcajada.
En ese momento había olvidado por completo que estaba ayudando a Marta  pero está se acercó a ella para recordárselo
- Bueno Cris –acercándose a las jovenes– ya lo he recogido todo, gracias por la ayuda –en tono irónico - ¿nos vamos?
 – lo siento – con cara de niña buena – si, ahora voy.
Marta se perdió entre la gente dejándola sola de nuevo con  Alejandra
- bueno me tengo que ir – acercándose para darle dos besos – y no te preocupes que no va haber malos royos entre nosotras.
Cuando estaba a punto de irse Alejandra dijo una última cosa que acabo de despejar sus dudas
- Cris –llamándola y provocando que se girara-haz me caso, él te quiere
Sonrió al escuchar esas palabras y ahora si se fue. Marta se quedo en su casa y justo antes de poner rumbo a la casa de Alvaro se aseguro de que estaba despierto.
“ya he terminado… ¿estás despierto?”
Eran casi las 12 de la noche y le contestó al instante.
“te dije que te esperaba…”
Sonrió al leerle.
“en 15 minutos estoy ahí”
Guardo el móvil y fue rumbo a su casa. Por primera vez tenía muy claro que iba a pasar esa noche, por lo menos por su parte…
Llego a su casa. Por suerte, la puerta de su portal estaba abierta. Estaba nerviosa, histérica con muchas, muchas ganas de verle.
Pico al timbre más de 5 veces, le podía el ansia de verle, de hacer lo que deseaba, sin preguntar nada.
A los pocos segundos escucho sus gritos.
- ya voy –sonrio al escucharle.
Abriéndo la puerta.
- Hola –sin dejar de sonreír.
Antes de que contestará se tiro a sus brazos y se apodero de sus labios. Al principio Alvaro se sorprendió pero en seguida rodeo su cintura y le siguió el beso.
Cerró la puerta de su casa sin dejar de besarle y se adentraron poco a poco a su salón. Se despego unos centímetros de su boca y sonrió al ver que tenía la mesa preparada, con alguna que otra vela.
-¿quieres cenar? –subiendo sus manos a la cara de Cris y apretándola dulcemente.
-quiero cenar esto – sonrió pícaramente y le beso...

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Capitulo 8



Una semana después...
 
Una vez más Alvaro y Cris parecían dos desconocidos, una vez más no hablaban, no se miraban, no aguantaban más de 5 minutos en el mismo lugar…
Alvaro llevaba mas de una semana llegando cada día más tarde que el anterior y todos los días se repetía la misma escena: el profesor le regañaba y él contestaba con un “tranquilo que estoy aquí ¿no?” mientras ella intentaba no observarle, intentaba no preocuparse pero a veces era inevitable.
Era viernes, se retrasaba más de lo normal, eran la 11:00 la hora del recreo y todavía no había aparecido. Sus amigos empezaban a ponerse más nerviosos de lo normal, Miki (nota de la autora: Miki es el mejor amigo de Alvaro) no dejaba de llamarlo una y otra vez sin éxito.
Cris estaba sentada en unos escalones intentando concentrarme en la conversacion que estaban teniendo sus amigos hasta que Miki se le acercó. Le pidio que si podia venir un momento y Cris acepto no muy convencida

 -Cris por favor – sentándose a su lado – llamalo tú.
- ¿yo? –mirándole extrañada – pero si no nos hablamos, desde que lo dejo con Alejandra esta super borde conmigo
-inténtalo – suplicándome.
Al final la chica opto por hacerle caso, se levante del césped donde estaban sentados para alejarse un poco del barullo de gente y así poder escuchar mejor si contestaba… por suerte lo hizo.
- ¿Cris?– tembló al escuchar su voz.
- Alvaro… ¿Dónde coño estas?
- en casa – le costaba demasiado hablar, parecía que estaba borracho.
-Alvaro joder todos estaban todos tus amigos preocupados…
Antes de que pudiera contestarle la llamada se cortó, intento volver a llamarle pero le salía el buzón.
Sin dar ninguna explicación ni despedirse de nadie cogí el camino y decidó ir a su casa a buscarlo, se escapó del colegio, cosa que no había hecho nunca y por un chico que le trata fatal, ni ella lo comprendia
Eran la 11:30 y antes de las 15:00 cuando venia su padre a por ella tenia que estar en el colegio, andó lo más rápido que pudo y a los 10 min estaba picando en su portal.
Espero unos segundos pero nadie contestaba, los nervios se apoderaron de ella y decidió saltar la verja
Al llegar a su puerta recordó que la familia de Alvaro siempre guardaba una copia de las llaves dentro de la pequeña planta que tenia en la puerta. Así que consiguió entrar en su casa sin que se diera cuenta
Al entrar toda la casa estaba a oscuras, con las ventanas bajadas, no se veía nada más que un pequeño reflejo en el suelo provocado por la puerta de su casa que acababa de abrir.
Ese reflejo fue suficiente para poder ver el interruptor y dar la luz de la entrada. Cerro la puerta y empezó a buscar a Alvaro por todos los rincones
Lo encontró estirado en el suelo del salón dormido con una botella de ron en una mano y en la otra su teléfono.
Se acerco a él con sumo cuidado y empezó a darle pequeños golpes en la cara para que despertará
-Alvaro ¿me oyes?
-¿Qué haces aquí? –Abriendo los ojos y llevándose las manos a la cabeza para intentar ocultar su aspecto - ¿Cómo has entrado?
-eso no importa –poniéndose de cuclillas a su lado – anda vamos – pasando su brazo por encima de sus hombros para ayudarle a levantarse
-Dónde? –poniéndose de pie con su ayuda
-primero a darte una ducha –llevándolo hacia el baño – y después al colegio
- me había olvidado – sentándose en la taza del váter.
-ya me lo imagino – sentándose enfrente de él y quitándole los zapatos
- eh – cogiendo sus manos – pareces mi madre – con una sonrisa.
-calla – intentando no perderse en sus ojos – vamos que todos están preocupados –quitándole ahora la camiseta y abriendo el grifo - ¿podrás ducharte solo?
- ¿lo dudas? – poniéndose de pie y volviendo a sentarse tras notar que no podía mantenerse en pie.
- ya veo que no – quitándole los pantalones y ayudándolo a entrar en la ducha.
- eh Cris que falta un prenda – a punto de quitarse los calzoncillos.
-Alvaro no – cogiendo sus manos antes que se quitara los calzoncillos – no hace falta que te los quites, luego te pones unos limpios.
Nada más sentir el contacto del agua en su piel empezó a quejarse.
- joder Cris esta congelada
- ¿y que esperabas un jacuzzi? Toma, aguanta – entregándole la manguera de la ducha mientras se inclinaba para coger el jabón y la esponja.
Antes de que pudiera reaccionar sus manos rodearon su cintura y terminaron adentrándola en la ducha junto a él empapándome por completo.
-Alvaro – intentando deshacerse de sus brazos – para – haciendo toda la fuerza posible sin éxito.
- ¿Qué esperabas que desperdiciara esta oportunidad? – estrujándola fuerte entre sus brazos mientras rociaba su cuerpo con la manguera.
- joder Dani esta helada – pataleando como una niña pequeña.
- ya te lo había dicho – sonriendo pícaramente.
-eres imbécil.
-pero sabes que estas loca por mi – acercándose peligrosamente a su labios e impetrándola contra la pared del lavabo.
-Alvaro nos están esperando – intentando salir sin éxito del hueco en el que la tenía rodeada.
-sabes perfectamente que no quieres irte - escondiendo su cabeza en el cuello de la chica y empezando a besarlo sin control – que sigan esperándonos.
-Alvaro – intentando apartarlo nuevamente de ella aunque en el fondo no era eso lo que deseaba – Alvaro – esta vez en vez de un quejido pareció que de mis labios salió un pequeño gemido.
 -sonriendo dentro de mi cuello tras escuchar como había pronunciado su nombre – te echo de menos.
En ese momento mientras no dejaba de besar su cuello volvió a sentir que estaba perdida, incapaz de pronunciar otras palabras que no fueran:
-yo también.
Las palabras que necesitaba oír para que sus labios pasaran de su cuello a besar su boca
Deshaciéndose, con su ayuda, de la ropa que hacía tan solo unos minutos había decidido empapar.
Olvidando por completo el motivo que le había llevado a ir a buscarlo, olvidando que faltaban menos de un par de horas para que su padre fuera a por ella… pero sobretodo olvidando el daño que le hizo, olvidando el daño que estaba segura volvería a hacerle.
Dejándose llevar, sin control, sin escapatoria. Entregándose al deseo, a las mil cosas que solo él podía hacerle sentir, disfrutando de su cuerpo que estaba a punto de fundirse con él suyo.
Una vez logra deshacerse de su ropa la chica entrelazo sus piernas en su cintura, mientras sus manos se sujetaban fuertemente a la pequeña estructura metálica que servía como apoyo para la manguera de la ducha. Él sujeto las caderas de Cristina fuertemente atrayéndolas hacia él sus labios no dejaban de besar cada parte de su cuerpo.
Hacía tiempo que se había perdido en control de la situación. Nada más notar sus brazos rodeando su cintura sabía que por más que intentara resistirse al notar sus labios en cualquier parte de su cuerpo iba a volver a caer.
Y así fue tras besar el cuello de la joven volvía a estar rendida a sus pies, volvía a perderse en sus labios, volvía a dejar que le hiciera suya, volvía por unos minutos a tocar el cielo, a ser feliz, a olvidarlo todo, a estar con él, sin necesidad de nada más, sin nadie más.
Cris se abrazo a su cuello para tras un leve impulso volver a colocar mis pies en el suelo.
Su mirada se encontró con la suya y fue entonces cuando el miedo y el recuerdo de lo ocurrido, de lo mal que lo ha pasado por lo mal que la ha tratado volvió apoderarse de ella.
¿Va a volver a huir? O ¿va a besarla y a intentar que esta vez si las cosas salgan bien?

 

viernes, 16 de noviembre de 2012

Capitulo 7

 
Entra en su casa y lo primero que hace es enviarle un Whatsapp a Maria. "¡Tengo que contarte todo!"
-Hola Cristina-dice su padre.
¡Sus padres! Con todo esto se le ha pasado el tiempo volando dijo que se iba a comer y ha llegado a casa a las 21:30
-Eh…hola papá. Siento no haberte avisado de que llegaria tarde. Se me ha pasado.
-No, si ya se ve.
-Que no vuelva a pasar, eh. Ya eres mayorcita para hacer lo que quieras pero avísanos para no preocuparnos, ¿vale?-dice su madre sonriéndome.
-Claro mamá.
Le da un beso y se va a su habitación. Entra a twitter y busca a aquel chico tan peculiar. @alvaro_fernandez. Seguir. Mira sus últimos tweets y ve que acaba de escribir uno nuevo:

“Un día muy bonito…no puedo decir lo mismo de su final…”

Vaya…seguro que ya ha hablado con Alejandra…Duda en si llamarlo o no, pero cree que no es el momento oportuno. Ya le llamara mañana. De momento, tiene que hablar con su mejor amiga...
(hace unos quince minutos en un barrio de Madrid)

 
-Hola cariño-le va a dar un beso pero ésta le rechaza-¿qué te pasa?
-Vayamos a tomar algo y hablamos.
Mal asunto, le rechaza y quiere que hablen. Se teme lo peor. Andan un poco, llegan a un bar y se sientan dentro. Piden dos Coca-Cola’s.
-¿Qué pasa?-dice titubeando por miedo a la respuesta.
-Alvaro, creo que lo nuestro ya no es lo que era antes.
Se queda perplejo.
-¿Cómo que ya no es lo que era antes? ¡Si hace una semana estábamos perfectamente!
-Ya…pero las cosas pueden cambiar mucho en una semana.
-¿Qué te ha pasado? ¿Ya no me quieres?
-Claro que te quiero, pero te prefiero de otra manera, como amigo, no como pareja.
-¿Y qué ha cambiado en esta semana para que pienses eso?
Alejandra no contesta. Se queda jugueteando con los hielos del vaso de Coca-Cola.
-Alejandra, contéstame.
-Verás, he conocido a un chico…
-¿Cuándo?
-Hace un mes aproximadamente.
-¿Cómo? ¿Y me lo dices ahora?
-No encontraba el momento…
Comienza a enfadarse.
-¿Que no encontraste el momento? Así que las numerosas veces que hemos estado solos, hablando, riendo…esos no eran momentos para contarlo, ¿no? Has estado jugando a dos bandas, Alejandra.
Ve que ella no contesta, así que todo lo que le ha dicho es cierto.
-Lo siento, Alvaro, pero te dejo…
-No, Alejandra, te dejo yo.

Y dejándole dinero en la mesa para que pague lo que han bebido, sale de allí. Ha sido duro con ella, pero ha estado jugando con el y con sus sentimientos, y eso no le gusta. Aunque le gustaría seguir siendo su amigo, la quiero mucho, pero ahora no es el momento.
Llega a su casa se pega una ducha rápida y se prepara la cena, aunque no tiene ganas de tomar nada, pero sabe que si no lo hace, luego le pasará factura. Alguien le envio un whatsapp, después de la discusión. Al principio no quería mirarlo por si era de Alejandra, pero le pudo la curiosidad y lo miro. No era de ella, era de Cristina:
“Gracias por este día. Me lo he pasado muy bien. Te debo una. Un beso.”
“No tienes por qué dármelas. Me alegro de que lo hayas pasado bien :) Otro beso.”-Le responde.
Mientras lo leía otra vez, se le dibujó una sonrisa en la cara. Alejandra es su pasado, pero su presente ya tiene nombre...
(actualmente en una habitacion de Madrid...)

 
 
-¿en serio?
-totalmente
Cris ha invitado a Mery a dormir en su casa tienen muchas cosas de las que hablar y no han podido esperar mas
-Qué suerte tienes…
-Suerte dice...
se ríe otra vez. Le encanta estar con Mery.
-Tampoco será para tanto…
-Lo que tu digas-dice sonriendo.
-Pero bueno, dejemos de hablar de mí. ¿Alguna novedad en tu vida?
-Pues no.
-¿Seguro?
Mery duda un momento.
-Bueno vale… que creo que me gusta Harry
-¿Harry?
-Sí…
-¿Sí? ¡Qué bien! Es bastante mono.
-¡Oye! Que tú tienes a Alvaro
Se vuelvo a reír.
-No digas tonterías, anda.
-Si la realidad es tontería…
Y más risas. Se lo pasan genial juntas. Siempre lo han hecho. Mery es su confidente. A ella le cuento todo, las cosas buenas, las malas, los amores, los desamores…Es una gran amiga; la mejor.


 

Capitulo 6


Risas y risas, eso es lo único que se escucha en esa enorme casa de Madrid. Cristina y Alvaro han acabado hace poco su trabajo, han tardado menos de lo que pensaban y a los dos se les ha pasado el tiempo volando. Sin darse cuenta llegan las dos y media de la tarde y la hora en la que Cris se tiene que ir a su casa.
-Alvaro, me tengo que ir a comer a mi casa, ya hablaremos
-Si claro. Te acompaño a la puerta
Los dos jóvenes caminan por los pasillos de esa enorme casa todavía entre risas. Llega el momento de la despedida, una despedida demasiado fría comparada con estas dos horas y media de risas, una despedida que posiblemente sea la ultima vez que los dos se encuentren, porque por muy increíble que haya sido la tarde no va a cambiar sus vidas por completo. Cuando la chica ya lleva gran parte avanzada ocurre:
-Oye Cris, ¿te apetece que vayamos a un Burger King que hay aquí cerca?
(nota de la autora: esta publicidad de gratis, espero que me la paguen los del burguer) La chica sonríe, hace una mueca con los labios y mete la mano en el bolsillo de su pantalón. Saca su móvil y empieza a marca un numero:
-¿Mamá? oye que me ha llamado Marta y me ha dicho que si quiero comer con ella y con los demás ¿Puedo?
Alvaro mira atento la conversión de madre e hija. Después de cinco minutos de conversión la chica de ojos azules cuelga y mira a su compañero:
.¿Nos vamos ya?
...
-¿Te acompaño a casa?
-No no, ya he molestado mucho hoy.
-Pero qué dices…anda vamos que te acompaño, dirección a Vallecas.
Me río y seguimos hablando de tonterías, riéndonos…cuando, en mitad del trayecto, le suena el móvil. Al principio duda en cogerlo, pero ante la insistencia de la persona, contesta.
-Hola Alejandra-contesta sonriente, pero pronto se le borra la sonrisa.
-Sí, vale, a las siete estoy allí. Adiós, te quiero…
Durante el resto del viaje no volvieron a hablar. Ella,  por miedo a que pensase mal de ella si le preguntaba quién era, y a él  se le notaba triste.
Llegaron al barrio de la chica 
-Aquí es. Muchas gracias por acompañarme.
-De nada, Cris. Ya me contarás-y sonríe. Es la primera vez que lo hace desde aquella llamada. Se dan dos besos cuando  Cris no resiste más y le pregunta
-Alvaro desde que te han llamado antes has estado muy raro…¿ha pasado algo malo?
-Eh…no, no.
-¿Seguro? Puedes confiar en mí…
Suspira y hace un gesto para que me siente en un banco que hay y así hace
-Era mi novia, Alejandra.-De repente, siente un pinchazo en el corazón-Dice que tenemos que hablar. Y cuando dice eso, no es algo bueno…
Le ve la cara que tiene mientras habla. Se ve que la quiere mucho. Le coloca la mano en el cuello y se lo acaricia intentando consolarlo.
-Ya verás como no es nada.
-Ojalá…Muchas gracias por todo, Cris.
-Gracias a ti, me has tratado maravillosamente.
-Es lo que te mereces-sonríe y sigue hablando- ya hablaremos
-Claro.
-Adiós, pequeña…

lunes, 5 de noviembre de 2012

Capítulo 5

El timbre de la casa de Pablo suena. El chico, ya vestido y desayunado, está preparado para trabajar con su amiga. 
- Buenos días, pelirroja.
- Buenos días, feo. 
- ¿Qué tal ha dormido la princesa?
Ella suelta una leve risa y responde.
- Perfectamente. ¿Listo para hacer el trabajo?
- Listo. 
Sonrisas por parte de ambos. 
Juntos, se dirigieron a la habitación del chico. Como casi siempre, su casa estaba vacía. Sus padres trabajaban y hermano mayor se encerraba a estudiar en la biblioteca una dificilísima carrera de medicina. 
- ¿Quieres tomar algo? - se ofreció Pablo. 
- Pues... ¿Me das un vasito de agua? - dijo Marta con dulzura. 
- Claro. Ve pensando de qué hacer el trabajo. - contestó él mientras se dirigía a la cocina. 
- Lo hacemos de ¿Las energías fósiles?
- ¡Vale! - gritó él desde la otra estancia de la casa.
- Creo que necesitaremos un ordenador. - hablaba ella mientras se dirigía a la habitación en la que se encontraba su amigo. - ¿Dónde está el tuyo? - continuó ya estando junto al chico.
Se giró sobresaltado. Ambos empezaron a reír a carcajadas. 


En otro lado de la ciudad. En la gran mansión de los Fernández.
- Te parece que hagamos el trabajo de... ¿Los problemas medio-ambientales? 
- Sí... ¿Sabes de que va el tema? Y yo que pensaba que ni mirabas los libros...
Álvaro la miró con sorpresa.
- ¿Tan mala imagen tienes de mí?
- Pues...
- Déjalo no contestes. - el chico se levantó de la silla enfadado, frustrado. 
La chica le siguió. O al menos lo intentó. Era una casa tan grande... ¿Por dónde había ido? ¿Izquierda o derecha? 
- ¿Álvaro? No es culpa mía tener esa imagen de ti. Tú te la buscas. - pensándolo bien, eso era lo peor que podría haber dicho. - Vale... Lo siento. Vuelve. No sé ni dónde estoy yo. - continuó.
No recibía respuesta. Resopló. Cristina caminó por los pasillos. Estaba perdida. Se decidió, si encontraba una ventana o alguna escapatoria saldría de allí. Ya sabía que era mala idea hacer un trabajo con él. La imagen que tenía de su compañero había empeorado. Ahora le puede añadir el adjetivo infantil. 
- Por fin. - pensó. 
Había encontrado la puerta por la que había entrado. La abrió y salió dando un portazo. Siguió el camino de piedras y se encontró con aquella enorme cancela. Estiró un poco sus brazos y se preparó para treparla. Pero alguien la agarró del brazo.
- Haber enana, ¿Qué se supone que haces? 
- Haber niñato, no me llames enana. Intento salir de aquí. Si tengo que suspender, suspenderé. No me importa. No tengo que aguantar esa actitud tuya. Ya el lunes me devuelves mis cosas. 
De nuevo, la chica hizo amago de trepar aquella enorme cancela pero esta vez, la agarraron de la cintura y, con un movimiento rápido, Álvaro la cogió en brazos como si de un saco de patatas se tratase. 
- ¡Coño Álvaro! ¡Qué me sueltes! - dijo ella pataleando y pegándole puñetazos en su fuerte espalda. 
- ¡Ese vocabulario enana! 
Ella resopló y se dejó llevar hasta la mesa en la que anteriormente estaban. 
- Te voy a soltar. Y te vas a estar quieta. Porque como habrás comprobado, no me cuesta nada volverte a atrapar. - dijo el chico hablando muy despacio. 
Y así, la sentó en la mesa y la miró esperando que hablara. 
- ¡Deja de mirarme así! Has sido tú el que se ha enfadado. 
- Perdona, eres tu la que me tomas por un engreído, imbécil y lo que sea que pienses de mí. ¡Y encima me llamas niñato!
Ella le miró resignada. 
- Vale... Lo siento. - dijo en un tono apenas audible. 
- ¿Cómo has dicho? 
- ¡Que lo siento! ¿Vale? Me he pasado un poco... Pero también tengo razón. Eres tú el que se comporta de esa forma. 
- Está claro que no sabes lo difícil es sobrellevar que te pongas etiquetas en tu personalidad. 

domingo, 21 de octubre de 2012

Capítulo 4

- Venga Cris, no te preocupes más. Seguro que al final no se porta tan mal. - intentó animarla Marcos.
Cris esbozó una perfecta sonrisa. La verdad, era que tenía unos grandes amigos. Siempre cuidaban de ella.
- Sí, olvídate de él mientras estés con tus chicos. - dijo Harry mientras se peinaba su rizado flequillo.
- Está claro que sé elegir bien a "mis chicos" - dijo entre carcajadas la chica.
- ¡Tía! ¡Me encanta esta sudadera! - gritaba Mery con emoción mientras salía de la tienda con muchas bolsas.
- ¿Qué te has comprado ya enana? - preguntó Pablo sonriente. Mery era la pequeña del grupo, todos eran del mismo año pero ella era del penúltimo mes del 96.
- Esto. - dijo ella feliz, mientras sacaba una sudadera con pequeños "moustaches" estampados en ella.
- ¡Oh, qué chula! - gritó Cris corriendo hacia ella.
Pudo ver como David ponía los ojos en blanco mientras sonreía, así que le se limitó a sacarle la lengua y mas tarde, guiñarle un ojo con una sonrisa. La chica volvía a ser ella, feliz, risueña, divertida.
Marta y Mery pararon en la siguiente tienda. Entraron juntas entre risas. De nuevo, los demás se quedaron en la puerta.
- Harry, por Dios, súbete esos pantalones que parece que te has cagado encima. - se quejaba Pablo mientra le subía los pantalones a su amigo.
- ¿A ti que te molesta Don Perfecto Me-encanta-mi-cara-mi-cuerpo-y-sé-tocar-el-piano? - dijo el irlandés recolocándose sus pantalones.
- Que no me parece bien que vayas enseñando bóxers.
Marcos, David y Cris reían a carcajadas como unos locos. Sus amigos parecían un matrimonio oxidado.
David y Cris ya se habían calmado pero Marcos no paraba. Cuando empezaba no había quien le parase.
- Deja de reírte Marquitos. - dijo Cris dándole en la barriga con su dedo índice.
- A este se le ha ido la olla. - dijo David. Era la frase que el chico decía cada vez que a Marcos le daba uno de sus ataques de risa.
Entre risa y risa transcurrió la tarde y, poco a poco también la noche. Habían terminado de cenar en un McDonald's y cada uno se dirigía a su casa. Marta caminaba junto a Marcos. La casa de su abuela estaba junto a la suya.
- Me da pereza tener que madrugar mañana para estudiar.
- A ti y a todos pelirrojilla.
Ella suspiró. Y más tarde sonrió.
- Bueno, me quedo aquí.- Se puso de puntillas, agarro a su amigo por la nuca y le besó cerca de la comisura de los labios.
El chico se sonrojó y observó como ella abría el portal y se despedía con la mano.
Suspiró y siguió una calle más hasta llegar a su portal.

(...)

La chica castaña con puntas rubias y ojos marrones llamó al interfono. Mientras esperaba respuesta, contestaba a los whatsapp's de ánimo de sus seis amigos.
- ¿Si? - una voz femenina contestó.
- Ho...Hola... S-soy Cristina... Vengo a hacer un tr-trabajo con Álvaro.
- Oh, sí, pasa. - dijo amablemente.
Unos segundos mas tarde la gran cancela que tenía aquella joven delante se abrió, dejando a la vista una enorme mansión. No había palabras para describirlo. Era una 'casa' enorme de unos cinco pisos, con un jardín delantero extremadamente grande. Tenía fuentes, un pequeño lago, una piscina y, ¡Hasta una casa en un árbol! Cris, tardo un poco en reaccionar, siguió el camino de piedras hasta unas escaleras por las que subió para llegar a una puerta blanca. Cuando se disponía a llamar al timbre una chica morena, de pelo liso, ojos negros y un cuerpazo, abrió la puerta con una bonita sonrisa.
- Hola, Cris, me llamo Lucía, soy la hermana de Álvaro.
- Hola.
- Pasa al salón.
Al entrar, pudo admirar que la casa era más grande de lo esperado. La familia de Álvaro debía tener mucho dinero. Estaba todo decorado con mucho gusto.
Bajó las escaleras que había nada más entrar y se situó en el centro de aquella sala. Se sentó en uno de los sofás en silencio mientras buscaba con la mirada a su compañero de trabajo o a su hermana.
- Tenemos un problema. - dijo Lucía.
Cris la miró expectante.
- Mi hermano está dormido y yo tengo mucha prisa. Tengo una cita con el médico y no puedo llegar tarde, así que siento tener que decirte esto, pero, vas a tener que despertarle tú.
A Cristina, se le heló la sangre. La expresión de aquella chica morena era de preocupación. No le gustaba la idea de tratar así a los invitados.
- No te preocupes. Corre, no quiero causar yo molestias. Le tendré que despertar yo.
- Dios mío. Muchas gracias. Eres la única chica que Álvaro a traído a casa que es maja, las demás son muy desagradables. Espero que a mi hermano se le pegue algo de ti. - decía mientras se movía de un lado para otro cogiendo llaves, carpetas y un bolso. - Su habitación está en el primer piso. La segunda puerta de la derecha. Adiós Cris. Espero verte de nuevo.-  Esto último lo dijo justo antes de cerrar la puerta y salir corriendo a por su coche.
La chica suspiro. Subió al primer piso y llego a la puerta de su habitación. No se creía que iba a tener que despertar al chico mas engreído y egoísta de todo su instituto. Abrió la puerta con cuidado y asomó la cabeza. Allí estaba, en su cama, durmiendo como un angelito. Tapado hasta la cintura y sin camiseta. Y eso que ya estaban a finales de Octubre. Se acercó con cuidado y respiró profundamente.
- Emm... ¿Álvaro?
Nada, el chico ni se inmutaba.
- Álvaro. - dijo esta vez colocando su fría mano sobre los abdominales del chico.
Esta vez sí se movió. Se revolvió un poco entre las sábanas aún con los ojos cerrados.
- Álvaro, soy Cris. Tenemos que hacer el trabajo ¿recuerdas?
El chico abrió los ojos, y al verla, los abrió aún más.
- ¿Qué haces tú aquí? ¿Quién te ha dejado entrar? ¿Dónde está Lucía? ¿Qué hora es?
- Vengo para hacer el trabajo, son las doce y media, Lucía me ha dejado entrar y ella se ha ido con mucha prisa al médico.
Álvaro volvió a respirar y volvió a tumbarse en el colchón más relajado. Cristina le miraba, esperando a que se moviese. Al ver esto, él reaccionó. Se levantó de la cama tan sólo con unos pantalones deportivos. Ella le seguía con la mirada.
- Vamos al comedor que tengo hambre.
Juntos salieron y se dirigieron a la cocina, allí él, sacó unas magdalenas de la despensa y pasó por delante de Cris para que la siguiera hasta el comedor. Se sentaron en una gran mesa. Ella seguía en silencio, contemplaba a su compañero de trabajo, comiéndose su magdalena, con los ojos hinchados y sin camiseta.
- Em... ¿No tienes frío?
Álvaro la miró intensamente a los ojos. Luego miró su pecho y abdominales y, con una sonrisa miró de nuevo a Cris que estaba un poco ruborizada.
- No. Bueno, dime, ¿Qué tenemos que hacer?
- Eh... Pu-Pues un repor-portaje. - dijo tartamudeando nerviosa.
- Oh venga, no me digas que estás nerviosa.
 La chica apartó la mirada.
- No me como a las personas. - dijo el chico esbozando una perfecta sonrisa.
Cristina empezaba a sentir algo de seguridad al lado de aquel chico. Se estaba empezando a dar cuenta de que no era como la gente decía.

sábado, 20 de octubre de 2012

Capítulo 3

Los alumnos caminaban por los pasillos sin ganas pero con empujones. Ninguno tenía interés en volver a las clases tras un tranquilo recreo. Cris caminaba junto a Mery, Harry y Marta. Estaban hablando pero ella no escuchaba, estaba sumida en sus pensamientos. Entraron en clase y se sentaron en sus sitios. Mery y Harry estaban detrás de Cris y Pablo. Marta estaba entre Marcos y David. Todos dialogaban tranquilamente hasta que el profesor de Física Y Química entró por la puerta creando el silencio en la clase. Tras sentarse y pasar lista, comenzó a explicar un apartado del tema, seguramente sin saber, que nadie estaba prestándole atención a su clase. Y así de aburridas transcurrieron las tres últimas horas. Hasta que llegó el momento que seguramente todos los alumnos de aquel pequeño instituto deseaban, el timbre que indicaba el fin de las clases de ese día y a la vez, de esa semana. Todos salen con rapidez, excepto un grupo de siete que se queda recogiendo tranquilamente y sin prisas.
- Hey gente, ¿Nos vamos a dar una vuelta esta tarde? - decía un chico alto, rubio, de ojos azules, pelo rizado y una pequeña mancha en su cuello. 
- Harry, tú siempre tienes ganas de salir. - bromea Marta,  una chica pequeñita pelirroja de ojos grandes y grandes color miel. 
El grupo ríe mientras camina por los pasillos.
- A mi me parece bien. - opina esta vez, Mery. 
Mery es una chica bajita, ni delgada ni gorda, con el pelo mas rizado que liso, un poco rubia y con ojos marrones oscuros. 
- A mi en realidad también me apetece. - dice Pablo, el más alto del grupo, mientras pasa la mano por su pelo de punta pasando a su vez la mirada por cada uno de sus compañeros a través de sus ojos color miel. 
- Yo estoy de acuerdo con Pablo. - dice David. Él es también alto, quizás un poco mas bajo que su amigo pero no demasiado, tiene el pelo oscuro con mechas rubias en ese remolino que tiene siempre hacia arriba en el flequillo. Tiene los ojos verdes esmeralda. 
- Cris, ¿Te apuntas? - dice Marcos mientras le pasa el brazo por el hombro a su amiga. Marcos es un chico de pelo castaño, de la estatura de sus compañeros, musculoso (pero sin exagerar), sus ojos son azules como los de Harry.
Todos miran expectantes a la chica pero ella no contesta. Camina mirando un punto fijo sin prestar atención a sus amigos. 
- ¡Cris! - Harry grita su nombre son su voz grave. 
Ella se sobresalta y mira a sus amigos que la contemplan esperando una respuesta. 
-¿Qué pasa?
- ¡Dios mío! ¿Se puede saber que te pasa hoy? Que si te apetece que quedamos esta tarde.- Explica Marta haciendo aspavientos con exageración. 
- Ah, vale. ¿Dónde? - dice ignorando la primera pregunta de su amiga.
- Pues donde siempre y ya nos vamos por el centro. A la hora de siempre. - sugiere Marcos.
- Sí que yo necesito ropa ya. Pero ya de ya. - dice Mery. 
Los cuatro chicos del grupo se miran mutuamente. Cuando sus amigas dicen de ir de compras significa tener que estar esperándolas media hora en la puerta de cada tienda. Cristina se da cuenta y comienza a reír a carcajadas. 
- No os miréis así, exagerados que yo no me voy a comprar nada, os haré compañía. - dice tras soltar una amable y alegre sonrisa.
Marcos se acerca y la besa en la mejilla con dulzura. Conoce a esa chica desde pequeña y siempre ha sido así de risueña. No puede evitar sentir tanto cariño hacia ella. 
- Bueno pues nos vemos esta tarde. - dice Pablo mientras se marcha acompañado de Cris y de Marcos que se van por la misma calle. 
Avanzan varias calles más.
- Bueno chicos, hasta esta tarde. - David y Marta se marchan por calles opuestas.
- No se que ponerme para esta tarde... - dice Mery suspirando. 
Harry pone los ojos en blanco, su amiga lo ve y le da un suave y cariñoso empujón. 
- Es que pareces tonta, a ti te queda bien cualquier trapo que te pongas. Siempre estas con lo mismo.
- Eso no es verdad, con lo gorda que estoy no me queda bien nada. - se queja ella. 
- ¡Qué no estás gorda! Me das motivos para que piense que las rubias sois tontas. 
- ¡Te tengo dicho que no me digas rubia! Bueno ya veré lo que me pongo. ¿Nos vemos nosotros aquí un ratito antes para ir juntos a la fuente?
Harry asiente con una sonrisa en la cara. Mery se acerca y le besa con dulzura en la mejilla. 
- Adiós. 
- Adiós rubia. 
Ella le fulmina con la mirada antes de sonreírle con felicidad.

Entre tanto Cris ya había llegado a casa. Allí le esperaban sus padres junto a su hermana mayor Mónica, Miguel, también mayor que ella y el pequeño Juan. Su hermanito de cuatro años corre a los brazos de su hermana, que le esperan abiertos. Ella se lo lleva en brazos a su cuarto y lo sienta sobre la mesa mientras deja la cartera del colegio y se cambia de ropa. Se pone más cómoda con unos leggins y una sudadera estropeada que encuentra para andar por casa. Coge de nuevo a su hermano en brazos y se lo lleva al comedor, como todos los días. Ayuda a sus padres a poner la mesa y se sienta a la mesa para comer con su familia. Con tranquilidad pasa el tiempo. Cuando llega la hora, se viste con una sudadera gris, sus vaqueros claros y unos botines. Coge sus llaves, móvil y dinero y se dirige a la fuente en la que ha quedado con sus amigos, no le pilla demasiado lejos así que no camina con prisas. 

Mery y Harry también han salido ya de sus respectivos hogares. Caminan juntos, pegados, dejando que sus manos rocen. Hablan con tranquilidad. Al final, ella se ha puesto unos pantalones rojos, sus botas negras, una camiseta blanca con una pequeña flor roja estampada y su chaqueta vaquera. Él lleva su típico 'look' informal. Unos pantalones vaqueros un poco bajos, unas deportivas, y una sudadera de un equipo irlandés de fútbol (Por si no lo he mencionado, Harry es irlandés). Llegan a la fuente y allí están todos esperándoles.
- Hola chicos. - saludan los dos a la vez. Intercambian miradas entre risas. 
- Hola. - responden todos. 
Caminan por las calles de su ciudad en grupo, como una piña. Se paran en la primera tienda. En la que Mery y Marta entran. Cris se queda con los chicos. Se pasa la mano por su pelo castaño de puntas rubias, está nerviosa. No deja de pensar en el trabajo de mañana. Resopla.
- ¿Se puede saber que te ocurre? - pregunta David. 
- Sí... Esta mañana también estabas un poco rara. - apunta Pablo. 
Marcos y Harry se mantienen en silencio observándola con paciencia. Esperando que responda a la pregunta de su amigo.
- No tengo ganas de hacer el trabajo con Álvaro. No quiero imaginarme en una habitación, con él a solas y encima haciendo un trabajo. - Resopla de nuevo. 
Y es que, aunque no haya demostrado ser demasiado desagradable con ella durante el descanso de las clases, no quiere saber cómo será un sábado por la mañana durante dos horas. Está nerviosa. No sabe por qué. Tan solo lo está.  

viernes, 19 de octubre de 2012

Capitulo 2

" recordé sin querer como era el tacto de tu piel " no sabe que tiene esa canción pero le encanta, le hace pensar que en algún momento alguien le dirá eso de "estoy pensando en vos".Mira el reloj, ya lo confirma, vuelve a llegar tarde, un día mas. Se quita los auriculares y mira por la ventana, parece que va a volver a llover, es viernes y no tiene ganas de salir. Saca su móvil y mira a su padre, esta enfadado con ella y se nota:
-Oye papá ¿en un atasco que hace el primero?
su padre la mira y le mira con cara seria, no ha funcionado lo de la broma. Ella no es la única que va a llegar tarde, su padre también y todo por su culpa, debe ser sincera y lo de la puntualidad no es lo suyo.
Después de diez minutos de atasco, consigue llegar, vuelve a mirar su reloj, son menos cinco. Entra en su clase por suerte hoy a llegado mas o menos a tiempo. Levanta la mirada y encuentra a la persona que estaba buscando, se miran complices y se funden en un abrazo.
-Tía, odio los viernes por las mañanas, y los jueves y los lunes y los martes y los miércoles...
-jajaja vamos a ser sinceras todo lo que sea de instituto lo odias Mery
-Si tienes razón, para que mentir jajajaja
Unas escandalosas risas se escuchan al final del aula. Cristina se da la vuelta y ve de donde provienen son de Alvaro y su grupo de seguidores, nunca le ha caído bien ese chico , es el típico chulo que pasa de todo, es guapo pero pierde todo lo que tiene con esa actitud.
Andrés entra en la clase todos vuelven a su sitio y hacen como si nada. Cristina vuelva a su asiento al lado de Pablo, es una suerte tener a un buen amigo como es el a su lado.
-Bueno chicos, hoy diremos las parejas para el trabajo de final de trimestre para todos aquellos que estén suspensos puedan intentar aprovar
Pablo y Cristina estaban entre risas y anécdotas del día anterior, mientras Andrés decía las parejas. Llegó el momento en el que el destino los unió
-Cristina Navas con Alvaro Fernandez
-¡¿Que?!
Cristina no lo puede evita y suelta un grito que hace que toda su clase ponga sus miradas curiosas encima de ella. Pablo no paraba de reírse, y ella mira para tras para dirigir su mirada hacia él, el le saca una sonrisa picara, y ella le responde sacando su dedo corazón hacia él.
Llega la hora del recreo y ella corre hacia él
-Oye, tenemos que ha
-Si es para lo del trabajo ese, te lo puedes ahorrar, tengo cosas mucho mejores que hacer te lo aseguro
-¿que te crees? ¿que yo no? pero tenemos que hacerlo, si no saco buena nota en el trabajo suspenderé...
-Pues lo haces y luego ya me cuentas, venga
-No, tu me vas a ayudar porque se que como cometas una incidencia mas te expulsaran, y yo soy muy buena actriz así que...
-¿Que estas insinuando enana?
-Que o haces el trabajo conmigo o me invento que te has metido conmigo y con mis amigos y que nos has pegado
Un minuto de silencio, se miran empalices y estallan en una carcajada
-Era broma no quiero hacer eso pero por favor ayuda me por favor no lo puedo hacer sola
-Imagina te que te ayudo que me das tu a cambio
-No se ¿que pides?
-¿Que pasaría si te pidiera un beso?
En ese momento todo el cuerpo de Cristina empezó a temblar, no sabia que decir, hasta que el sonrió y entendió que no iba en serio. Sin darse cuenta sonríe como una tonta, y se da cuenta de que ese chico tan misterioso tiene una sonrisa preciosa y que no es tan desagradable como pensaba.
Después de estar todo el recreo dialogando, al final, hubo trato, quedaron el sábado por la mañana, y ella tendrá que dejarle a el las actividades que este pida hasta navidad. En este recreo Cristina ha vivido momentos bastantes divertidos. ¿Quien sabe? puede que ese chico no sea tan malo, puede que sea buena gente, y puede que lleguen a ser amigos...

domingo, 30 de septiembre de 2012

Capitulo 1

Capitulo 1

Por la ventana entran los primeros rayos de sol, Cristina se levanta y baja la persiana. Una vez ya metida de nuevo en la cama se gira y le ve todavía dormido. Sin darse cuenta le sale la típica sonrisa de niña tonta. Lo que paso anoche fue increíble , fue una noche llena de emociones , de cambios en su vida que no se esperaba . Todavía no se lo cree , como han podido pasar tantas cosas en solo dos meses.Su vida a dado un giro de 180 grados. Hace unos días sus pensamientos hacia Alvaro eran todo lo contrario que ahora. En una noche, con solo una sonrisa le ha dado todo, con su mirada se ha traslado a un mundo donde solo estaban los dos , los dos y todo el amor que llevan dentro , al coger su mano , ha aprendido a caminar de nuevo y a seguir el camino correcto. Ese chico le ha cambiado las ideas la forma de pensar, en realidad le ha cambiado la vida por completo. En esa noche los dos creyeron en las noches que no mueren , esas que quieres que no acaben nunca y que si acaban que se repitan una y otra vez hasta el final de sus vidas. Esa noche se produjo un vendaval de sonrisas al viento y de miradas que matan por completo . Había momentos en los que los dos creían que estaban en un sueño, del que por desgracia tendrán que despertar algún día , porque aunque le duela admitirlo cuanto mas alto mas grande sera la caída , pero ella no quiere pensar en eso ahora. Quiere quedarse para siempre así, mirándolo mientras duerme, parece un niño pequeño , sin poder evitarlo , lo dice:
-Te quiero
No se cree lo que acaba de hacer. Ha dicho esas dos palabras que todavía no había dicho a nadie , no por no querer si no por vergüenza o simplemente por no encontrar el momento. Se cubre la cara con las manos y se sonroja. Abre los ojos entre los dedos y lo vuelve a mirar, parece que sigue dormido , suelta un suspiro de alivio y rompe en una carcajada. Le acaricia el pelo y sonríe de nuevo , quien le iba a decir a ella que todo esto sucedería , hace un mes todo era distinto , pero bueno en el cambio siempre esta la evolucion. Lo abraza y se vuelve a quedar dormida en sus brazos. Se olvida de sus pensamientos y deja la mente en blanco para solo pensar en el y solo en el , ese chico que le ha cambiado la vida y se la ha puesto patas arriba por completo , ese chico que hace solo un mes practica mente ni siquiera conocía y que le resultaba el chulo de turno , ahora se arrepiente de haber pensado todo eso y lo único que quiere es quererle toda la vida

viernes, 28 de septiembre de 2012

Prólogo.

Esta es la historia de Cristina. Es una chica normal de diecisiete años recién cumplidos. Es de Madrid, le gusta el baloncesto y adora sentarse en el sofá a ver series de televisión (sí, es un poco friki). Es risueña y divertida, en los estudios no es demasiado responsable pero, siempre consigue aprobar. Tiene su grupo de amigos, con los que pasa la mayor parte del tiempo entre risas y grandes momentos, que recordarán para toda su vida. En casa le esperan su hermana mayor Mónica y sus otros dos hermanos, también mayores que ella, Dani y Miguel, junto a sus padres. Salvador, su padre, es un arquitecto muy importante de su ciudad y su madre, es madre, que eso ya es mucho.
Ella pensaba tenerlo todo y ser feliz sin necesitar nada más, hasta que, un día, llegó a su vida, una persona muy especial.